El crimen organizado es un fenómeno que golpea a diario a la ciudadanía. Su accionar es tan sutil y tan bien estructurado que logra mimetizarse dentro de las dinámicas propias de la seguridad cotidiana y pasar inadvertido como un simple evento de delincuencia común, lo que genera que las autoridades, direccionen sus esfuerzos a la atención del fenómeno delictivo a través de acciones policiales rutinarias.
Lo complicado entonces, es comprender cómo, detrás del robo de un celular o de una bicicleta, se encuentran actuando redes criminales profesionales, con toda una estructura organizacional, jerarquía, división de tareas, áreas de trabajo, contactos internacionales, cadena logística, tecnología y hasta una sólida economía criminal que les permite una amplia capacidad corruptora y desarrollar operaciones criminales a gran escala.
Entendiendo estas dinámicas, las agencias de la ley a través de secciones especializadas hacen grandes esfuerzos por contener la capacidad criminal de estas organizaciones; sin embargo, la amplia complejidad de estas hace que los esfuerzos se vean minúsculos e insuficientes frente al potencial que han desarrollado estos grupos delincuenciales.
A esta problemática se le incorpora el escaso desarrollo que tienen los Estados en políticas de seguridad, en política criminal y en políticas penitenciarias y carcelarias; las cuales deberían coadyuvar a optimizar la operación de los cuerpos policiales, a abordar de forma integral el problema de la criminalidad y permitir un verdadero proceso de resocialización de los integrantes de las organizaciones criminales dentro del sistema penitenciario y carcelario.
Desde el ámbito académico la situación no es muy diferente. El estudio del crimen organizado posee diferentes obstáculos que van desde la formación de conceptos básicos hasta la propia delimitación temática; esto ocasiona que, generalmente, se encuentren vacios en las bases conceptuales que son necesarias por parte de los investigadores para desarrollar sus aproximaciones científicas, ya sea desde las ciencias sociales o desde las ciencias exactas.
A estos desafíos se le adicionan las dificultades que enfrentan los académicos en la obtención de los datos y de la información relevante para sus investigaciones, ya que estos normalmente reposan en las agencias de la ley y tienen un tratamiento reservado, o se consiguen a través de los testimonios de los propios delincuentes, que por ende son poco confiables para la aplicación de instrumentos cualitativos como las entrevistas.
El caso colombiano supone retos aún mayores en el abordaje del crimen organizado, ya que el conflicto interno y el narcotráfico han generado una simbiosis criminal que dificulta delimitar el objeto de estudio a partir de la dinámica y evolución delictiva de los grupos armados organizados (GAO), los grupos armados organizados residuales (GAO ́r), los grupos de delincuencia organizada (GDO) y los grupos de delincuencia común organizada (GDCO).
De allí que, tener la capacidad de delimitar las organizaciones criminales se convierte en un trabajo diario que requiere, por parte de las autoridades, contar con personal especializado y herramientas de análisis que permitan casi en tiempo real actualizar los inventarios de las estructuras criminales, generar mapas de macrocriminalidad para la georreferenciación de las actividades ilicitas y utilizar programas especializados para hacer seguimiento a la estructura organizacional a partir de la conformación de sus redes delincuenciales.
De la misma manera, la narcotización de la agenda pública ha ocasionado que muchas organizaciones delincuenciales dedicadas a otras modalidades delictivas, diferentes al narcotráfico, no obtengan la misma atención y presupuesto por parte del Estado y sus autoridades; permitiéndoles transitar por una amplia autopista del crimen en estas otras vías, como el ciberdelito, el tráfico de personas, armas, recursos naturales y divisas o mercancías.
Lo anterior ha producido que se pierda de vista, por parte de las autoridades, el panorama general de las organizaciones criminales, ya que hay una focalización de las acciones de la fuerza pública y de los organismos judiciales hacia los carteles del narcotráfico y grupos guerrilleros (GAO-GAO ́r), dejando en segundo lugar las demás organizaciones de crimen organizado.
Desde el ámbito académico colombiano también es complejo realizar investigación del fenómeno del crimen organizado, lo cual es paradójico en atención a que el país ocupa el puesto dos a nivel mundial dentro del Índice Global del Crimen 2022 publicado por Global Iniciative Against Transnational Crime, que mide los países con los niveles más altos de criminalidad; y que podría convertirlo en un laboratorio a nivel mundial para la producción académica en esta temática.
Sin embargo, las investigaciones por su delimitación natural no permiten estudiar el fenómeno como un todo. Entre otras razones por el gran volumen de información, el poco acceso a los datos o los riesgos en el terreno; lo cual obliga a abordar el tema a partir de sus diferentes modalidades delictivas y no de manera integral como fenómeno; esto genera un escaso aporte de la academia para coadyuvar a la formulación de políticas públicas y a una mejor toma de decisiones a nivel del Gobierno Nacional y del Sector Seguridad y Defensa.
Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, a través de la iniciativa GEODESE se estará haciendo una serie de entregas periódicas en esta temática, sustentadas en un importante rigor académico que permitirán abordar las diferentes áreas de interés en cuanto al crimen organizado se refiere, y a partir de allí compartir conocimiento con los lectores y dar visibilidad a un fenómeno que avanza de manera silenciosa e inadvertida, pero que tiene un importante impacto en el ámbito nacional e internacional.
CARLOS SUÁREZ
Escribe en el área de Seguridad, sobre Crimen transnacional
Perfil
Teniente Coronel en retiro de la Policía Nacional con 24 años de servicio. Actualmente es el DE CEO de S2G Soter Solutions Group SAS; empresa dedicada a brindar asesoría y consultoría en riesgos empresariales, procesos académicos de alto nivel y representación comercial de entidades públicas y privadas en el orden nacional e internacional.
EDUCACION A RESALTAR
Doctorando en Estudios Políticos, 2023. Universidad Externado (Colombia)
Magíster en Estrategia y Geopolítica, 2020. Escuela Superior de Guerra (Colombia)
Especialista en Seguridad Pública, 2018. Escuela de Postgrados de Policía (Colombia)
Sus pregrados en relaciones internacionales y estudios políticos, así como en administración policial, se han complementado a otras en diversos aspectos de la seguridad, edificación de paz y como piloto tanto en Colombia como en el extranjero.
