El distintivo de muchas tropas que actualmente son parte de las fuerzas militares e incluso policiales, al menos en el mundo occidental, es una espada y una pluma cruzadas, generalmente enmarcadas en un laurel. Lo que muchos ciudadanos del común no saben es qué significan esos tres elementos mezclados y creo que es una aproximación de lo que estas columnas serán en adelante. La fuerza letal como forma de conseguir conquistas políticas, que en el tiempo tiene la evolución de lanzas, espadas y, hasta hace muy poco, un fusil, significa que por esta vía se fueron consolidando los grandes cambios, incluso hasta la primera versión del estado moderno, el concepto de república o el liberalismo clásico o el estado de derecho consolidado a principios del siglo XIX.
La pluma como símbolo del hombre de letras, y con interpretación extensiva de las normas positivas que construyen los humanos para evitar las confrontaciones bélicas, del derecho, de las leyes; en fin de cómo por medio del derecho, desde tiempos remotos la humanidad, intenta poner límites a las fuerzas fácticas y también de no solo de evitar los conflictos en términos polemológicos, sino de acabarlos y tratar de mantenerse la mayor cantidad posible de tiempo para los grupos de personas que deciden compartir un territorio.
Y el laurel que es la virtud, la exaltación de la sabiduría, de lo axiológico, de los valores y principios de determinados personajes en la historia y que por ello se les concedía — muchas veces inmerecidamente— una corona de laurel en sus cienes para mostrarle a los demás seres humanos que ese personaje estaba en un alto grado de importancia y estimación por haber hecho algo de suma importancia acorde a la escala valorativa del momento.
Pues bien, es un poco la idea de esta sección; este intento por mostrarle a quien nos lea que los uniformados colombianos e incluso foráneos tienen mucho que decir, mucho por aportar en las discusiones públicas y de opinión pública y que no solo saben del manejo de la espada o el fusil, sino también de la pluma y las letras enmarcadas en los laureles que correspondan.
Para ir al grano y anunciar qué viene, consideramos importante cómo han sido consagradas las fuerzas del orden en cada uno de los textos constitucionales al menos de occidente y con tanta diversidad de tiempos y sus evoluciones necesarias y pertinentes, cada tanto tiempo va un análisis de derecho comparado de textos constitucionales sobre los capítulos o artículos que invocan sus fuerzas militares y de policía.
Como un segundo tema haremos inmersión a los textos constitucionales colombianos desde 1811 y hasta el del 4 de julio de 1991 y cómo se habla en cada uno de esos tratados de paz —así lo consideran algunos en la teoría política— de nuestros soldados y policías, y miraremos si de verdad, aunque tropas han existido desde los inicios de la República, qué tanta importancia se les daba a las mismas una vez se guardaban bayonetas y morteros y se dedicaban a escribir las normas que nos regirían.
De igual forma, creo importante dar a conocer lo que los abogados llamamos derecho vernáculo que no es más que el derecho militar colombiano y que no se circunscribe al penal militar —que en Colombia locamente incluye a los policías— ya que existe laboral militar, militar disciplinario, responsabilidades extracontractuales militares y un sinnúmero de subtemas que borran el mito de que las normas para los militares se agotan en un código sancionatorio de tipos penales.
Por último, hablaremos de temas muy delicados y de coyunturas en el marco de nuestro conflicto y con dos temas que se han vuelto mito y discurso exclusivo de algunos personajes de la vida nacional de 30 años hacia acá, como los DD. HH. y el DIH, enmarcados en realidades fácticas y jurídicas del nivel mundial, como los sucesos geopolíticos previos, pero sobre todo actuales que, lo más posible, es que empiecen a modificar el panorama jurídico pues siempre irán primero los hechos y luego el derecho.
Espero que las columnas no solo los informen y les ayuden a distinguir, como dice el profesor italiano genovés Guastini, sino también incluso que puedan aprender un poco de temáticas útiles para discutir incluso en casa o en un círculo de amigos, pero que adicionalmente reconstruyan un poco de criterio en personas que necesitan entender de sociología militar y policial colombiana para ayudar en este conflicto tan prolongado y al cual no se le ven salidas muy claras… al menos con el panorama actual.
ANDRES ÚSUGA
Escribe en el área de factores conexos, sobre derecho y Fuerza Pública.
Perfil
Teniente de Fragata en retiro de la Armada Nacional, posteriormente Oficial de la Marina Mercante. Actualmente es docente universitario, investigador, conferencista y generador de opinión en medios de comunicación. Abogado litigante, asesor y consultor en Derecho Público, Responsabilidad estatal, Derecho militar y de la Inteligencia, Derecho del mar y Marítimo, Polemología, Geo y Oceano política, y Litigio estratégico.
EDUCACIÓN A RESALTAR
Magister en Inteligencia Estratégica. Escuela de Inteligencia y Contrainteligencia (Colombia)
Magister en Derecho- Énfasis Constitucional. Universidad de Antioquia (Colombia)
Especialista en Derecho Constitucional. Universidad de Antioquia (Colombia)
Especialista en Derecho Administrativo. Universidad Santo Tomás (Colombia)
Como abogado ha complementado su formación en diversos aspectos del derecho asociadas a la Fuerza Publica.
