Sin importar quimpulsa a los hombres a marchar enarbolando su bandera nacional hacia la guerra; bien sea por su vala de ver a su nacin en paz, el amor por su patria, el deseo de proteger a quienes ama, o el sentido de aventura y desafo de sus propias fortalezas, o por defender sus arraigos filosficos o polticos; la decisin de servir a su pas trae consigo orgullo, ascomo grandes retos sumados a la inminente posibilidad de resultar herido o perecer, tanto en pases latinoamericanos que han luchado por dcadas contra las guerrillas, como en otras realidades que viven el desangre de la guerra.

Estas letras contienen una historia ms, de un soldado que bien podra ser la de cualquier otro que comparte el mismo atributo; servir a Colombia formando parte de las Fuerzas Militares; de igual manera, el relato sucede en un casero, una pequea regin poblada dentro de una zona rural como muchas en nuestro pas. El elemento comn en un pas como Colombia es el miedo, la desesperanza y la incertidumbre que han sido alimentadas por dcadas de noticias de enfrentamientos, secuestro, ajuste de cuentas y dems elementos que van creando en la conciencia colectiva una sensacin generalizada que impide vivir con tranquilidad. Algunos jvenes, aunque inquietos, se tornan temerosos de enfrentar el terror de una manera directa, otros, sin embargo, se niegan a tener la condicin de miedosos.

Aterrizaba el avin militar en una zona de las ms violentas del pas, al desembarcar, un sol ardiente reciba a los entusiastas pasajeros. Del grupo sobresala un joven, no por su figura, sino por su mpetu e idealismo que se convertira en su primera proclama patritica, vale la pena resaltar que lo hizo por lo alto. Aslo expresaron los que iban con l.

El joven idealista, era uno de los enlistados que, aunque haba mentido al decir que no tena miedo, se enfrentaba a la realidad con voluntad inquebrantable. Entregara su vida de ser necesario.

Lo primero que le llamla atencin sin incomodarle, fue el tono de voz que los antiguos del lugar tenan; fuerte y seco, su vocabulario permita que el oyente entendiera de forma concisa. Pronto se dara cuenta de que no se puede tener otro tono ante los improperios del enemigo.

Se dio cuenta rpidamente que el horario era mejor desecharlo, porque no existe ms allde la programacin para prestar guardia, las jornadas comienzan a cualquier hora; cuando el deber llama, cuando la iniciativa es ejecutada, cuando el enemigo da esbozos de su presenciacuando hay que estar listos para el combate. Se come cuando se puede, no se descansa cuando se estcansado y no se suea cuando se estdormido.

Aquel soldado gustaba de la lectura y fue esta quien le enseñó a discernir entre la cruda realidad de la vida castrense y la realidad de la vida civil, pudo concebir un modelo comparativo entre la literatura y la realidad, siempre con un anlisis crtico que saba aprovechar para alimentar su vocacin militar, siempre sin excepcin, las resoluciones de estas reflexiones le suban la moral.

Aprendiel valor de un plato de comida que se prepara y se sirve en compañía, sabiendo que, en medio de la montaa, el mayor capital con que se cuenta es la presencia y apoyo de otros soldados, de los miembros de su pelotn donde se ha firmado un acuerdo invisible de protegerse mutuamente, porque de esa manera tambin se cumple el deber de defender a la patria.

La guardia le brindaba el espacio adecuado para adentrarse en sus reflexiones, algunas triviales, otras tan profundas como intentar analizar las razones del enemigo pues, en ltimo, aunque parezcan irrelevantes, no dejan de ser cuestiones sociales que han cimentado la confrontacin por dcadas. El orgullo de portar su uniforme le brindaba resplandor interno; en aquellas noches, su fusil era su compañía y tararear en voz baja los cnticos militares reforzaba su vocacin, ascomo enviar desde la distancia los buenos das y buenas noches a sus seres queridos fortificaba su humanidad.

Todo aquello son elementos y situaciones a las que se apega el soldado para mantenerse con templanza, para mitigar la realidad que le rodea; el inminente ataque y la prdida. Cuando se refera a los heridos en combate, deca con respeto que, infortunadamente es el doctorado en la carrera de la guerra. Recitcon nostalgia un episodio en particular:

“De repente miles de pequeos destellos caan sobre mi cabeza y a mi alrededor, sobresalan en el espeso humo, a pesar de mi visin afectada por el fango y la plvora quemada, pude observar cmo un vil terrorista se acercaba con mpetu, creo que fue el mismo que activel campo minado, quizel mismo que la anterior navidad propina dos de mis compaeros 18 y 23 impactos. Tena mis piernas dobladas y alambres de pas incrustados en mi rostro, pero guardaba la esperanza de vivir, logrincorporarme con la ayuda de mi fusil al que llamaba gladiusmismo con el que logrdisparar y repeler al enemigo. Das despus encontraron un can muerto, otro hroe como Wilson.

Hoy quedan recuerdos, muchos impregnados de felicidad, de orgullo y de vala, otros traen consigo una brizna de victoria y lluvia de tristeza por los hombres que cayeron a su lado. Quedan las cicatrices que se niegan a desdibujarse de la piel, dolencias de rganos lesionados, las repetidas punzadas de la injusticia y la deshonra de terceros. Y pasa por mi mente el persistente zumbido de la frase del terico militar prusiano Carl Von Clausewitz, de la que difiero profundamente, aunque la realidad actual le dla razn.

«La guerra es la continuacin de la poltica por otros medios»
Espero volver en algn momento a aquel casero, para recordar mi experiencia y tal vez encontrarme con algn conocido y poder expresarle: que tengo la satisfaccin del deber cumplido”.

Para concluir esta historia, intento reconocer y divulgar el da a da de la vida castrense, enfatizar en que la vida militar no se resume al xito o al fracaso de las misiones, ni a los nmeros resultantes de los combates; que la vocacin del soldado va ms alldel bien propio para entregar sus das y sus noches, para que la satisfaccin del deber cumplido en todas sus dimensiones no permita que la bandera de Colombia descienda por el asta.

RAFAEL R. PATARROYO

Escribe en el área de factores conexos, sobre soldados, infantes y policías

Perfil

Soldado Profesional en retiro con seis años de servicio y estudios en DD.HH y DIH, actualmente es abogado, artista plástico, escritor, activista político (excandidato al Senado de la Republica de Colombia, periodo 2022 2026).

EDUCACIÓN A RESALTAR

Cursante de una especialización en comunicación digital y medios interactivos.
Universidad Autónoma (Colombia)

Estudios en DD.HH. y DIH, 2002. Universidad Autónoma (Colombia)

Ha complementado sus estudios de pregrado en derecho, con la recopilación de vivencias de miembros de la Fuerza Publica del menor grado y con estudios conexos y creativos se ha empleado como compositor, caricaturista y creador de juegos de tablero, sin obviar el campo poético.