En Colombia, la guerra ha dejado profundas cicatrices en el tejido social. La sociedad colombiana, desafortunadamente, después de dos siglos de independencia no ha logrado construir un sentido de comunidad sin violencia. El contexto colombiano se presenta como un interesante campo de estudio sociológico en el que convergen los poderes del Estado —elegidos y nominados—, las fuerzas armadas y la sociedad civil en un entramado de interacciones complejas. La Sociología Militar emerge como una herramienta invaluable para comprender muchos de los elementos que configuran la naturaleza del conflicto interno, la forma como se ha concebido la organización militar, la labor de sus miembros como profesionales de las fuerzas armadas, y las relaciones entre los grupos sociales conformados por civiles y el colectivo militar. En el marco de ese contexto, el objetivo de esta columna inicial en el proyecto GEODESE es centrar las bases de los asuntos que esta disciplina aborda y la forma como se constituye en una herramienta para la construcción de paz y su importancia para el futuro del país.
Uno de los primeros aspectos que aborda la Sociología Militar, como disciplina académica, es la naturaleza de la guerra. La guerra en Colombia ha sido una amalgama compleja de actores armados, motivaciones políticas, dinámicas sociales, influencias internacionales y disputas territoriales que no han permitido concretar un proyecto conjunto como nación; la comunidad imaginada que se construye así misma a partir de sus ritos, símbolos, héroes y valores. Mas allá de la mirada que se ha hecho desde la violencia, vale la pena considerar que, para estudiar la naturaleza del conflicto en el país, convendría comprender cómo se interpreta al otro, en otras palabras, lo que algunos han llamado la mirada amigo-enemigo.
Esto tiene especiales consecuencias afectando la forma como los colombianos en general —no solo los militares— ven los asuntos de la guerra y de la paz. Menciona Bejarano (1995) que Platón, al cuestionarse sobre las guerras fratricidas en la Grecia antigua, hizo una reflexión de lo que significa ver las cosas desde la lógica del enemigo (Polemos) o la lógica del adversario (Stacis), construyendo una mirada completamente diferente a la hora de administrar el conflicto respecto a lo que se persigue al final: destrucción del enemigo o convivencia con el adversario. Todorov (2008) por su parte, sugiere cómo la existencia de un enemigo o adversario hace que los significados se construyan desde la perspectiva de lo que uno es, pero también desde la perspectiva de lo que no se es. Esto, es un elemento clave que, al parecer ha determinado en buena medida la cosmogonía desarrollada no solo por la colectividad militar, sino por parte de la población en el país. Los niveles de polarización política parecieran ser una muestra clara de esas posturas y un factor fundamental para construir, a futuro, un proyecto común de nación.
Comprendiendo la obligación de monopolizar el uso de la fuerza, la Sociología Militar invita a examinar la organización militar y cómo se adapta a los desafíos cambiantes del entorno nacional e internacional. Las Fuerzas Militares colombianas son parte del ecosistema de instituciones estatales y juegan un papel clave en la sociedad. Su actualidad es el resultado de un largo proceso histórico en el que múltiples factores han incidido en su realidad actual: el conflicto interno, las amenazas tradicionales y no tradicionales, la guerra contra las drogas ilícitas, las influencias de ejércitos de otros países, los problemas asociados a la seguridad nacional, las tensiones entre modelos institucionales tradicionalistas y progresistas y el modelo político y económico imperante en el país, son algunos de ellos.
Comprender la lógica de su estructura, misión e interacción con el resto de la sociedad es de vital importancia para contribuir en la construcción de paz que privilegie el reconocimiento de la importancia del otro, como actor social, fomentando el dialogo y la comunicación efectiva. Estudiar la organización militar nos permite entender cómo se han configurado las unidades, cómo se toman las decisiones y cómo se han adaptado para abordar los retos presentes en el país. Una mirada amplia en este sentido, permitiría una mayor comprensión por parte de la sociedad del rol que ha cumplido y debe cumplir la institucionalidad militar.
En relación con la profesión militar, la Sociología Militar ofrece una perspectiva crítica y reflexiva sobre la formación y el desempeño de las fuerzas armadas. Los soldados y oficiales enfrentan desafíos éticos y morales en su labor, especialmente en un contexto de conflicto interno. El estudio de la profesión militar permite analizar la formación, el liderazgo y las decisiones que se toman bajo presión, entre otros. Son múltiples los temas que se abordan en una discusión de este tipo; a modo de ejemplo, si las profesiones se caracterizan por el servicio esencial que le prestan a la sociedad, ¿cuál es el servicio que los militares como profesión deben prestar? Si la autorregulación a través de los códigos de ética, caracteriza el nivel de autonomía que una profesión llega a tener, ¿cómo se ha construido el ethos militar y la estructura de valores sociales que los caracterizan? Incluso, si, como sucediera en el interesante debate en Estados Unidos después de la guerra de Vietnam sobre un ejército conformado por conscriptos o voluntarios, ¿quiénes deben prestar el servicio militar? y ¿cómo debería ser el sistema de reclutamiento del personal? Este quizás es uno de los aspectos más interesantes para la construcción de paz. Los imaginarios en la sociedad están llenos de confusiones conceptuales que afectan el desarrollo de la profesión militar en Colombia y su propio autorreconocimiento; ¿cómo desaprenderlos?
Finalmente, las relaciones civiles-militares son un elemento crucial para la gobernabilidad y la seguridad en Colombia. La Sociología Militar invita a reflexionar sobre la interacción en términos de poder que se da entre las instituciones, las fuerzas militares y la sociedad civil. En el caso colombiano, es fundamental examinar cómo la construcción del bloque histórico ha afectado la confianza entre los grupos conformados por civiles y los grupos conformados por militares. Esto, es de especial interés para el mundo por tratarse de un contexto donde el conflicto armado interior ha generado divisiones profundas. La implementación de políticas de seguridad, la promoción de la participación ciudadana en asuntos de seguridad y la inclusión de perspectivas de género en las políticas de defensa son algunos ejemplos de cómo construir unas relaciones civiles-militares sanas en Colombia, donde los asuntos estratégicos tengan cabida en el devenir democrático de la nación.
En esta columna estaremos caminando de la mano de la Sociología Militar como herramienta para comprender mejor las complejidades de la realidad colombiana y trabajar hacia un futuro de paz y desarrollo sostenible. En un país que ha sido marcado por el conflicto, es vital seguir explorando y aplicarla para construir una sociedad más justa y pacífica.
Referencias Bibliográficas
Bejarano, J. A. (1995). Una agenda para la paz: Aproximaciones desde la teoría de la resolución de conflictos. TM Editores.
Todorov, T. (2008). Los abusos de la memoria. El arco de Ulises. M. Salazar (tr.). Editorial Paidós.
SAMUEL RIVERA – PAEZ
Escribe en el área de factores conexos, sobre sociología y relaciones civiles militares.
Perfil
Capitán de navío en retiro de la Armada Nacional con 30 años de servicio. Actualmente es Profesor titular y líder del grupo de Investigación Masa Crítica en la Escuela Superior de Guerra.
EDUCACIÓN A RESALTAR
Doctor en Ciencias Sociales y Humanas (Cum Laude), 2017. Pontificia Universidad Javeriana (Colombia)
Magister en Economía Ambiental, 2004. Universidad de los Andes (Colombia)
Especialista en Seguridad y Defensa, 2006. Escuela Superior de Guerra (Colombia)
Programa de Desarrollo Directivo PDD, 2010. INALDE Universidad de la Sabana.
Aparte de sus pregrados como Oceanógrafo y Profesional en ciencias navales, ha desarrollado diversos estudios asociados a las relaciones civiles y militares, así como a las diferencias vivencias de los militares y policías en la sociedad colombiana. Ellos se han desarrollado en Colombia y los EEUU.
