Antonio dos Santos[1]

 

Este folleto aborda la crisis actual que afecta a la zona en disputa de Guyana-Esequiba, sus antecedentes históricos, datos actuales relevantes y la perspectiva brasileña sobre el problema.

 

 1. ANTECEDENTES HISTÓRICOS

Venezuela y la República de Guyana han reclamado la propiedad del territorio al oeste del río Esequibo desde el siglo XIX. Robert Hermann Schomburgk, un explorador alemán al servicio de la corona británica, completó un informe territorial que delimitaba la frontera entre la entonces colonia de la Guayana Británica y Venezuela.

Actualmente, esta frontera recibe el nombre de Línea Schomburgk, siendo objeto de una de las principales zonas de fricción geopolítica del continente sudamericano, que sigue sin resolverse y, desde principios de año, se ha convertido en un foco de graves tensiones.

Guyana Esequiba, el territorio en disputa, es rico en petróleo y esta es una de las principales razones por las que este conflicto histórico vuelve al foco de los medios internacionales. Guyana comenzó recientemente a explorar el potencial petrolero de la región, en asociación con empresas estadounidenses, en particular ExxonMobil. Las reservas exploradas por ExxonMobil se estiman en once mil millones de barriles de petróleo. Esta fuente equivale aproximadamente al 75 % del total de las reservas brasileñas y supera las reservas de dos grandes productores: los Emiratos Árabes Unidos y Kuwait.

La disputa por esa región se remonta al período anterior a la independencia de los dos países. Desde principios del siglo XIX, españoles y británicos ya estaban en desacuerdo sobre el posicionamiento de la línea fronteriza entre sus colonias en el norte de América del Sur.

En 1835, con Venezuela ya independiente, el gobierno británico contrató al alemán Robert Schomburgk para cartografiar Guyana y definir sus fronteras a la altura de la desembocadura del río Orinoco. Los venezolanos protestaron porque el lugar legítimo para la delimitación era el río Esequibo. Se iniciaron negociaciones entre ambas partes, que no lograron crear un consenso. En 1850, ambas partes acordaron no ocupar la zona en disputa, congelando la situación.

El descubrimiento de oro en la región trajo una nueva dimensión a la disputa. Los exploradores británicos penetraron en la zona y se originó una empresa minera británica para explorar las minas de oro. Venezuela protestó varias veces, proponiendo un arbitraje a los ingleses, pero estos nunca mostraron interés. Hasta que, en 1887, Venezuela rompió relaciones consulares  con Inglaterra y pidió ayuda diplomática a Estados Unidos. Así, en 1897, bajo la presión norteamericana, los ingleses finalmente aceptaron someter la disputa a arbitraje internacional.

Durante dos años, una comisión de arbitraje, integrada por dos británicos, dos estadounidenses (nominados por la parte venezolana) y un ruso, se ocupó del asunto. En 1899, la citada comisión decidió otorgar la propiedad del 94 % del territorio en disputa a Guyana. También en el mismo informe se concedió a los venezolanos un espacio geográfico en la desembocadura del río Orinoco y una pequeña zona junto al Atlántico. A pesar del descontento del Estado venezolano con el veredicto, las partes aceptaron el acuerdo en 1905, y durante sesenta años la situación se mantuvo inalterada y pacificada.

En 1962, los venezolanos retomaron el tema y presentaron una serie de argumentos poniendo en duda la imparcialidad de la comisión de arbitraje de 1889. Presentaron una protesta formal ante la ONU, alegando que consideraban nula esa resolución. También informaron que colocaron la región al oeste del río Esequibo como “Zona de Recuperación” del territorio venezolano, además de hacer aparecer esta decisión en los mapas oficiales de Venezuela. El área comprende alrededor de 159.500 km 2, o 5/8 del actual territorio guyanés. De atenderse esta denuncia venezolana, Guyana quedaría mutilada en su espacio geográfico.

Guyana era todavía una colonia inglesa cuando se produjo el intento de revisión venezolano, pero su independencia ya estaba a la vista. Los venezolanos comprendieron correctamente en su momento que sería más probable llegar a un acuerdo con los británicos, por ser una zona discontinua, una colonia lejana, que con una nación independiente.

Recién en 1966 se instaló una nueva comisión para tratar de resolver el problema, mediante el llamado Acuerdo de Ginebra. La comisión conjunta tendría cuatro años para resolver el asunto. Mientras tanto, tres meses después, Guyana obtuvo su independencia. En 1970, transcurrido el plazo concedido a la comisión, no se firmó ningún acuerdo. Luego, los dos países firmaron un nuevo protocolo, congelando la situación actual por otros doce años.

En la década de 1980, la ONU comenzó a mediar en la disputa. Aunque no se alcanzó una solución al problema, las relaciones entre ambos países se han estabilizado y los incidentes ocurren esporádicamente.

 

2. CONTEXTO ACTUAL

En 2015, Guyana anunció el descubrimiento de campos petroleros en Esequibo y abrió negociaciones para la exploración con ExxonMobil, un gigante norteamericano del sector petrolero.

El gran problema es que, si bien hay evidencia en la historia del derecho internacional favorable a Venezuela, ningún actor estatal con excepción de Rusia, China y las naciones vinculadas a Venezuela por razones ideológicas, como Irán, apoyaría o justificar la afirmación de que Nicolás Maduro se anexó una región que corresponde al 74 % del territorio del estado guyanés.

El otro problema es que desde el siglo XIX hasta hoy Venezuela ha hecho poco o nada con relación al proceso de desarrollo económico del Esequibo. De hecho, la región siempre ha estado gobernada por Guyana desde su independencia y no hay evidencia de que la pequeña población local se considere venezolana.

Guyana solicitó una audiencia ante la Corte Internacional de Justicia, que examina el caso desde 2020, y solicitó formalmente que el tribunal ordene a Venezuela cancelar el referéndum. El tribunal no vetó el plebiscito de Maduro, respetando la soberanía venezolana, pero emitió una decisión estableciendo que Venezuela no anexione el territorio de Esequibo.

En respuesta a la decisión de la corte, el 8 de enero de 2023 Venezuela estableció la denominada “Zona Estratégica de Desarrollo de la Fachada Atlántica” que “protegerá y salvaguardará la jurisdicción de sus espacios continentales, interiores, limítrofes, áreas marinas históricas y vitales del país”. Esta decisión fue entendida como una medida unilateral, que crea un territorio marítimo, como una forma de reafirmar la soberanía sobre las aguas territoriales contiguas al área reclamada.

Nicolás Maduro convocó a un plebiscito el pasado domingo 3 de diciembre, consultando a la población sobre su acuerdo de anexión de la disputada región de Guyana-Esequiba.

 

 3. ACTORES EXTRAREGIONALES.

El principal actor en posicionarse sobre el tema fue Estados Unidos de América (EE.UU.), debido a diferencias con el líder venezolano, los intereses económicos de empresas norteamericanas y como una forma de frenar el avance de la influencia chino-rusa en el sur del  Continente americano.

El 9 de enero de 2023, Estados Unidos y Guyana realizaron un ejercicio naval combinado frente a la costa de Guyana. Una patrullera de la Guardia Costera norteamericana efectuó un entrenamiento junto a otras patrulleras del país sudamericano. Más recientemente, Estados Unidos ya había donado motores y repuestos a patrulleras guyanesas.

Analistas de diversa índole expresaron la opinión de que lo más probable es que Estados Unidos e Inglaterra deberían involucrarse en la disputa y tratar de evitar que Venezuela se anexe la región.

 

 4.PERSPECTIVAS BRASILEÑAS.

Esequibo tiene contigüidad   territorial estratégica con el noreste del estado de Roraima, involucrando la reserva indígena (RI) Raposa – Serra do Sol. Esta reserva cubre 1,7 millones de hectáreas del territorio nacional, lo que representa 12 veces el área de la ciudad de São Paulo, es hogar de aproximadamente veinte mil indígenas originarios de las etnias Macuxi, Taurepang, Ingarikó, Patamona y Wapichana . Esta condición requiere especial atención por parte del Estado brasileño.

Existe un vínculo antropológico relevante entre los indígenas brasileños y sus homólogos venezolanos. La gran mayoría de ellos se concentran en la reserva venezolana del Parque Nacional Canaína, constituyendo una frontera permeable y de difícil control entre Brasil y Venezuela.

Una invasión terrestre sería la ruta más difícil para las Fuerzas Armadas de Venezuela, por dos razones principales: la densa selva en la frontera entre ambos países, que haría inviable el uso de tropas blindadas, mecanizadas y motorizadas, y una otra ruta posible que pasaría por territorio brasileño.

Por tanto, la opción más plausible, y menos costosa, sería que Maduro promoviera una invasión de Guyana por vía marítima, en el océano Atlántico. Esta hipótesis apunta al choque con los activos de la Marina estadounidense, que operan frecuentemente en la región.

En diciembre tuvo lugar una reunión de coordinación entre los ministerios de Defensa y Relaciones Exteriores de los países sudamericanos en el Palacio de Itamaraty, en Brasilia. Gil y Osorio fueron representantes del régimen de Maduro en una reunión el miércoles (22) sobre seguridad regional en la que participaron países sudamericanos. Durante el evento, la delegación encabezada por el ministro de Relaciones Exteriores de Venezuela, Yvan Gil, pronunció un discurso amenazador contra Guyana.

Informes de varias autoridades presentes calificaron el momento como “tenso”, con discursos de los representantes venezolanos en un tono “amenazante” y muy por encima de lo deseable para un encuentro diplomático. Los encendidos discursos de Gil y del viceministro de Defensa, Félix Osorio, fueron uno de los elementos que aumentaron la preocupación de Brasil por la escalada de la crisis.

La intensificación de las tensiones a medida que se acerca el día del referéndum llevó al embajador Celso Amorim, principal asesor del gobierno brasileño en asuntos internacionales, a viajar la semana pasada a Caracas para reunirse con el funcionario del gobierno venezolano.

 

 5. CONSIDERACIONES FINALES

La crisis tiene su centro geográfico en el entorno estratégico brasileño, en el borde de la pan-Amazonía, con un gran riesgo de convertirse en una guerra por poderes, que requiere una acción diplomática equilibrada y capacidad de persuasión.

Un conflicto en la región, de ocurrir, materializa una asimetría favorable a Venezuela en una etapa temprana, no descartando la intromisión de otros actores estatales motivados por intereses económicos y geo estratégicos.

Venezuela enfrenta una crisis política, económica y social sin precedentes. Las elecciones y la oposición al actual gobierno que muestra signos de organización pueden catalizar este proceso. El viejo recurso de los gobiernos de recurrir a una cuestión externa que une a la población en torno a una causa nacionalista, desviando el foco de los problemas internos, siempre resulta tentador, y esta hipótesis no puede olvidarse en la crisis que nos ocupa.

 

[1] Coronel del Ejército Brasileño; Maestría en Seguridad y Defensa Internacional; Especialista en Inteligencia Estratégica y Seguridad y Defensa Internacional; Investigador del Procad Defensa Prospectiva y del Laboratorio de Simulaciones y Escenarios; Analista del Centro de Estudios Estratégicos de la Escola Superior de Guerra.

Antonio Dos Santos

Perfil

Graduado en Ciencias Militares por la Academia Militar das Agulhas Negras (1982). Tiene Perfeccionamiento en Ciencias Militares por la Escola de Aperfeiçoamento de Oficias (EB) (1992). Cuenta con el Curso de Estudios Militares Superiores realizado en la Escola de Comando e Estado-Maior do Exército (2001-2002). Especialista en Teledetección por la Escola de Instrução Especializada (EB) (1985), Especialista (MBA) en Análisis Estratégico por la Universidade Federal do Rio de Janeiro (UFRJ -2007),Especialista en Inteligencia Estratégica por la Escola Superior de Guerra (2007), Especialista en Seguridad y Defensa Internacional por la Escola Superior de Guerra (2019), Maestría en Ciencias Militares por la Escola de Comando e Estado-Maior do Exército (2002), Maestría en Seguridad y Defensa Internacional por la Escola Superior de Guerra (2021). Investigador efectivo del Laboratorio de Simulaciones y Escenarios de la Escola de Guerra Naval (LSC/EGN). Tiene experiencia en el área de Defensa y Geopolítica, con enfoque en Estudios Estratégicos. Estudia Seguridad y Defensa, con atención en la Panamazonía. Investiga Estudios Prospectivos enfocados en Escenarios de Defensa Militar. Actualmente se desempeña como analista geopolítico en el Centro de Estudos Estratégicos Marechal Cordeiro de Farias da Escola Superior de Guerra, desde 2017.

 

Correo electrónico: antonio.santos@esg.br

 

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