“Una buena Armada no es una provocación de guerra,
ella es la más segura garantía de paz”.
Theodore Roosevelt, diciembre 2 de 1902.[1]
Resumen: Colombia es mucho más que su extensión terrestre, abarcando amplios espacios marítimos jurisdiccionales que los colombianos deben conocer y apreciar, para entender que deben ser aprovechados ‒de manera sostenible‒ y protegidos de amenazas externas. Estos espacios generan fronteras marítimas de gran relevancia para el futuro de nuestra nación, en términos sociales, económicos, estratégicos y de soberanía, defensa y seguridad nacionales.
Palabras clave: bioceánica, extensión, fronteras, límites, oceanopolítica.
Un completo y acertado análisis geopolítico de Colombia debe fundamentarse siempre en su privilegiada condición bioceánica; por lo tanto, tendrá que ser una evaluación, al mismo tiempo, de carácter oceanopolítico. No podría ser de otra forma si el 44,86 % de su extensión total es marítima, equivalente a 928.660 Km2 de los 2’070.408 Km2 de superficie máxima de nuestro país.
Figura 1. Extensión total de Colombia, con sus límites terrestres y marítimos.

Fuente: Comisión Colombiana del Océano (CCO). (2015)
Esta realidad geográfica –hoy apenas en lenta formación en el subconsciente identitario nacional– tiene que prevalecer en el propósito de superar viejas y nocivas concepciones sobre la ubicación y los límites de la nación. De esta forma lo resaltaba el Contralmirante Gustavo Ángel Mejía, Comandante de la Armada de Colombia en los años 1990 a 1992:
Resulta evidente, para cualquier observador, que Colombia reúne todas las características para desarrollarse como una potencia marítima, desarrollo que se debe fundamentar en su privilegiada posición geográfica y política, que constituye uno de nuestros más importantes recursos naturales, casi inexplotado hasta el presente. Cuando los colombianos comprendamos la verdadera importancia de este recurso y en qué grado debemos depender del mar para nuestra subsistencia y seguridad, habremos adquirido una verdadera conciencia marítima, factor fundamental para llegar a tener un poder marítimo que se compadezca con el inmenso valor de nuestra privilegiada ubicación geográfica. (Ángel, 1985)
De otra parte, en los escenarios marítimos globales contemporáneos, Colombia juega un papel preponderante por su estratégica posición en el centro del continente americano, cercana al canal de Panamá y, por ende, a las principales líneas marítimas de comunicación internacional. Así mismo, por su ubicación privilegiada sobre el mar Caribe, actúa con un papel protagónico como referente ineludible de los países de Mesoamérica y de las islas de los archipiélagos de las Antillas Mayores y Menores.
Figura 2. Densidad de las líneas de comunicaciones marítimas globales.

Fuente: Moverdb. (2019)
En el reciente 1er. foro académico de la revista GEODESE, ‘Una mirada a la Geopolítica de los conflictos actuales en ocho regiones’, realizado con ocasión de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBO 2024), en desarrollo de su conferencia ‘La Oceanopolítica del siglo XXI: pulso de poderes marítimos globales’[1], el suscrito hizo énfasis en otro de los aspectos primordiales al definir las características bioceánicas de Colombia: los límites que definen sus fronteras. Es factible que algunos de ustedes, amables lectores, no tengan claro que nuestro país limita con once naciones. Seis de estas fronteras –en el mar Caribe– son exclusivamente marítimas: República Dominicana, Haití, Jamaica, Honduras, Nicaragua y Costa Rica. Tres son marítimo-terrestres, Panamá, Ecuador y Venezuela. Y solo dos son únicamente terrestres, Brasil y Perú, como se puede apreciar en la figura 1. Esto confirma nuevamente la tesis del presente artículo: la incuestionable relevancia de la condición bioceánica y de la realidad fronteriza marítima de nuestro país.
Además, el mar no ha sido ajeno a nuestra identidad como pueblo y fue parte de la milenaria cultura prehispánica del país de una manera natural, como es el caso de los indígenas Kogui, citado por Uribe-Cáceres (2017, p. 14) en el libro El Estado y el mar:
Un vínculo cimentado en el obligatorio contacto de sus predecesores aborígenes –como los Kogui, ancestral pueblo indígena que hoy habita la Sierra Nevada de Santa Marta en el norte de Colombia– con los recursos que requerían extraer del mar, el Caribe en este caso. La milenaria historiografía Kogui relata en su particular cosmovisión: Primero estaba el mar. Todo estaba oscuro. No había sol, ni luna, ni gente, ni animales, ni plantas. El mar estaba en todas partes. El mar, la madre.
Avanzando ya el siglo XXI en su tercera década, es un imperativo oceanopolítico para Colombia proyectarse al mundo a partir de las realidades marítimas internacionales que determinan el desarrollo, el comercio y la seguridad globales. Estas circunstancias han sido entendidas, aceptadas y aplicadas desde hace muchos años por aquellos países del planeta que entienden los ingentes beneficios que puede proporcionar el océano a quienes han sabido aprovecharlo y protegerlo. Es una consecuencia lógica y natural del hecho notorio que el planeta esté cubierto por sus cinco océanos (Pacífico, Atlántico, Índico, Antártico y Ártico, en orden por su tamaño) en un 70 % de su extensión total de 510’000.000 de Km2.
Consecuentemente con lo planteado en los párrafos anteriores, la relación de Colombia con sus espacios marítimos debe ser distinta a la establecida por la visión geopolítica tradicional, que concibe los océanos como simples vías de comunicación y trasporte. Debe, entonces, renovarse y fomentarse ese vínculo tomando como punto de partida el vasto entorno geográfico que le ofrece el mar al país, con el propósito de que las grandes decisiones políticas del Estado colombiano tengan en consideración el entorno marítimo nacional y las inmensas posibilidades que de este pueden obtenerse.
Una aproximación de carácter oceanopolítico, en la que se valore la influencia del mar en el desarrollo del Estado, le permitirá a la conducción política de todos los niveles apreciarlo como un extenso y valioso espacio de desarrollo, como un sistema que potenciará el crecimiento y el progreso de la nación colombiana.
Para citar este artículo:
Uribe-Cáceres, S. (2024). Colombia: su extensión real y sus once límites fronterizos. Geodese, 5(18), xx-xx. URL.
Referencias bibliográficas
Ángel Mejía, G. Almirante (1985). Discurso pronunciado el 24 de julio “Día de la Armada Nacional”, Bogotá.
CCO. (2015). Asuntos de Educación y CTel. Comisión Colombiana del Océano, Bogotá. https://cco.gov.co/mapa-esquematico.html
Moverdb. (2019). Mapa mundial de la densidad del tráfico marítimo. https://moverdb.com/es/densidad-de-trafico-maritimo/
Uribe-Cáceres, S. (2017). El Estado y el mar. Relaciones con el Poder Marítimo, el Poder Naval y el desarrollo nacional. Escuela Superior de Guerra “General Rafael Reyes Prieto”. https://doi.org/10.25062/9789585625242.
[1] Puede observar la conferencia en la cuenta de YouTube de ‘Geodese Colombia’, en la siguiente dirección web: https://www.youtube.com/watch?v=4Hec_E8GcnE
[1] Presidente No. 26 de los EE. UU. y Premio Nobel de Paz en 1906.
Artículos del autor
Proyección de Colombia como potencia bioceánica sostenible
“El futuro de Colombia reside en sus océanos. La capacidad de una nación para desarrollarse como potencia regional depende, en gran medida, de su habilidad para aprovechar estratégicamente sus espacios marítimos”. Almirante Ernesto Durán González. Excomandante...
Sergio Uribe-Cáceres
Autor de la sección “Escenarios Marítimos globales”

