1. Introducción
En un mundo marcado por la transición de un orden unipolar a una lógica de multipolaridad (Wang & Zakheim, 2025) Frontiers+1, los conflictos armados recientes —especialmente los que se desarrollan en torno a Ucrania, Gaza y la contienda entre Israel y Irán— presentan una renovada relevancia para la teoría del conflicto, la estrategia militar y el análisis geopolítico. Bajo la óptica del realismo ofensivo —que postula que los estados buscan maximizar su poder ante entornos percibidos como anárquicos (Mearsheimer, 2001)
—- la configuración de la guerra híbrida emerge como método preferente para equilibrar asimetrías de poder, evitando un choque frontal directo (Person, Kulalic & Mayle, 2024) OUP Academic+1. Este análisis doctoral propone un marco comparativo de estos tres conflictos, focalizando: (a) la configuración estratégica (guerra híbrida, poder aéreo, guerra urbana, operaciones cibernéticas y guerra electrónica), (b) la dimensión geopolítica — incluyendo la competencia entre grandes potencias, los alineamientos regionales y las dependencias energéticas—, y (c) las implicaciones y trayectorias futuras.
2. Comparación estratégica
Guerra híbrida y la ambigüedad operativa. Los tres escenarios comparten el recurso a tácticas híbridas: combinación de medios convencionales e irregulares, guerras de dominio de la información, ataques cibernéticos, desestabilización interior y uso de proxies (Ashour, 2024) siyasatarabiya.dohainstitute.org. Por ejemplo, en Ucrania la invasión rusa se acompañó de ataques cibernéticos, desinformación y presencia de fuerzas no etiquetadas, reforzando el carácter híbrido (Person et al., 2024) OUP Academic. Similarmente, en Gaza- Israel, tras la escalada de octubre de 2023, Israel adoptó un modelo híbrido que combina bombardeos, guerra urbana, diplomacia coercitiva y manipulación de la narrativa (Bastardo Martínez, 2025) Geopolitical Monitor+1. En el frente Israel–Irán, el uso constante de proxies (como Hezbollah), ataques encubiertos, ciberataques y represalias selectivas ejemplifican también una guerra híbrida de nueva generación (Inverso, 2025) Vision and Global Trends.
Poder aéreo y dominio del espacio. El uso del poder aéreo sigue siendo un pilar estratégico, aunque transformado. En Ucrania, a pesar de la superioridad numérica rusa, no se logró un dominio del aire decisivo: el análisis del NIDS señala que la aviación rusa no neutralizó las defensas ucranianas tan rápido como se esperaba, lo que evidencia la vulnerabilidad de los grandes sistemas en un entorno híbrido (NIDS Commentary 357, 2024) nids.mod.go.jp+1. En el caso Israel–Irán, Israel ha logrado lo que algunos llaman supremacía aérea sobre la República Islámica: la destrucción de radares y defensas iraníes lo ha permitido operar con relativa libertad (Straits Times, 2025) The Straits Times+1. En
Gaza, el poder aéreo israelí se apoya en la combinación con guerra urbana y operaciones especiales para neutralizar infraestructuras del adversario y al mismo tiempo gestionar la narrativa internacional (Geopolitical Monitor, 2025) Geopolitical Monitor.
Guerra urbana, ciber y guerra electrónica (EW). En los tres escenarios, la guerra urbana y los espacios digitales se han vuelto centrales. Ucrania ha desplegado drones tácticos, sistemas UAS y defensa aérea móvil (IAMD-COE Report, 2024) iamd-coe.org; la defensa aérea integrada se convierte en elemento disuasorio efectivo (USNI Proceedings, 2023) usni.org. En Gaza, el espacio urbano enconado y la combinación con campañas de desinformación y hacking han definido el carácter híbrido del combate (Australian Outlook, 2023) internationalaffairs.org.au. Israel–Irán también muestra un cruce de dominios: drones autónomos, operaciones secretas, guerra electrónica y ataques cibernéticos, situación
etiquetada como “textbook hybrid warfare” (Gulf News, 2025) Gulf News. Este entrelazamiento del hard power (misiles, bombarderos, tanques) y el soft/grey-zone power (información, economía, diplomacia) encaja con la visión de Nye (2004) sobre la influencia blanda y dura.
3. Dimensión geopolítica
Competencia EE.UU.–Rusia–China–Irán y alineamientos. Estos conflictos se insertan en una competencia global de gran escala: la guerra en Ucrania desencadenó una confrontación directa entre Occidente (EE.UU.–OTAN) y Rusia, mientras que China observa y aprende (RAND, 2025) RAND Corporation+1. El eje Rusia-China-Irán intensifica su cooperación militar y diplomática, lo que sitúa a Occidente en una lógica de contención múltiple (Foreign Policy InFocus, 2025) Foreign Policy In Focus. En el Medio Oriente, Irán juega un rol de actor revisionista, articulando el denominado “Eje de la
Resistencia” que desafía el statu quo y pone a prueba el poder blando y duro de EE.UU. y
sus aliados (Inverso, 2025) Vision and Global Trends.
Dependencias energéticas y poder estructural. Los lazos entre geopolítica y recursos energéticos son evidentes. La escalada Israel–Irán ha generado reconfiguraciones en el mercado del gas y del petróleo, con Rusia y China buscando alternativas ante la inestabilidad del Golfo (Reuters, 2025) Reuters. En Ucrania, el impacto sobre el suministro de gas ruso a Europa vulnerabiliza las cadenas de dependencia de la Unión Europea y refuerza el uso del sancionamiento económico como arma en la guerra híbrida occidental (Foreign Policy, 2024) Foreign Policy. Estas dinámicas reflejan una competición de hard power y soft power simultáneos: mientras el hard power es la capacidad militar, el soft/structural power radica en controlar rutas, infraestructura crítica y alianzas económicas.
Deterrence y equilibrio de poder. En el marco del realismo ofensivo, los actores buscan recalibrar el equilibrio de poder: Ucrania, con apoyo occidental, trata de disuadir a Rusia de seguir conquistando territorios; Israel, mediante ataques a Irán y uso de drones y aviación avanzada, busca imponer una disuasión creíble frente a las amenazas iraníes (Legvold citado en Wang & Zakheim, 2025). Sin embargo, la proliferación de capacidades híbridas (drones, ciberataques, misiles de bajo costo) socava las rígidas nociones de deterrence clásica —tal como Person et al. (2024) advierten— OUP Academic.
4. Conclusiones
Los conflictos analizados muestran que la guerra híbrida se ha convertido en el “modus
operandi” dominante en el entorno estratégico contemporáneo: una conjunción de tácticas convencionales, guerre urbana, dominio aéreo limitado, operaciones cibernéticas y de guerra electrónica, y uso estratégico de poderes blandos y duros. Desde la lógica de Mearsheimer, estos enfrentamientos demuestran cómo los Estados buscan expandir o defender su poder aún sin caer en choques totales entre grandes potencias, adaptándose al esquema de multipolaridad emergente.
Las trayectorias posibles implican: en primer lugar, una mayor sofisticación de los medios híbridos, con drones autónomos, IA para manipulación operativa y redes de proxies más integradas; en segundo lugar, un endurecimiento de los mecanismos de disuasión, tanto aérea (como el caso israelí-iraní) como cibernética (Ucrania); en tercer lugar, una amplificación del contexto geopolítico energético —los choques regionales tendrán consecuencias globales sobre flujos de gas, petróleo y minerales estratégicos—. Para América Latina, Europa y Asia-Pacífico, la lección es clara: los conflictos ya no se deciden únicamente por la batalla convencional, sino por el control de redes, sistemas críticos, alianzas transversales y dominios invisibles.
Desde una perspectiva de campaña y estrategia, para actores como Occidente o alianzas regionales, resulta imperativo integrar respuestas multisectoriales: aumentar la cooperación en defensa aérea, mejorar la resiliencia cibernética y de infraestructuras críticas, invertir en capacidades de disuasión híbrida y repensar la diplomacia energética. En suma, el equilibrio de poder en el siglo XXI ya no se define solo por tanques y aviación, sino por la combinación de hard y soft power, redes de alianzas y la capacidad para actuar en la “zona gris” entre paz y guerra.
Referencias
Ashour, O. (2024). Hybrid Defence for Small States: Strategic Lessons and Implications.
Doha Institute for Graduate Studies.
Inverso, A. (2025). Connected Fronts. Gaza, Israel and Iran in the New Geography of Conflict. Vision & Global Trends, Analytical Dossier 17/2025.
Person, R., Kulalic, I., & Mayle, J. (2024). Back to the future: the persistent problems of hybrid war. International Affairs, 100(4), 1749-1761.
Verville, F., & Buchatskiy, C. (2023, October 25). In a State of Denial: The Air War in Ukraine. ICDS.
Wang, H., & Zakheim, B. (2025). China’s Lessons from the Russia–Ukraine War. RAND Corporation.
“Air Power in the Russian–Ukrainian War: Myths and Lessons Learned.” (2022). JAPCC. “What Russia’s War in Ukraine Shows the US About Hybrid Conflict with China.” (2022). Atlantic Council.
“NATO Review: Russia’s hybrid war against the West.” (2024, April 26). NATO Review.
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