Desde la antigüedad, el hombre ha asumido el arriesgado y peligroso reto que conlleva el interés por alcanzar el cielo y, de alguna manera, lograr lo que hacen las aves como dueñas irrefutables de esa inmensa parte del planeta que cubre continentes y mares; un cielo al que cientos de hombres y mujeres se aventuraron lanzándose al aire usando rudimentarios aparatos en los que, en muchos casos, perdieron la vida en el intento. Solo hasta siglos después se desarrollaría la aerodinámica, la ingeniería del aire y las teorías básicas de vuelo como la sustentación.
La vida en el planeta estuvo regida por el dominio terrestre y posteriormente se sumó el dominio del mar que Mahan teorizó. Este primer periodo, que abarca desde la antigüedad hasta el siglo XIX, estuvo enmarcado en las guerras que debían hacer prevalecer los imperios (Gallardo y Faúndes, 2014), de ahí el papel fundamental de los ejércitos terrestres y navales en la geopolítica mundial. Pero es a partir del siglo XX, como un segundo gran periodo, donde aparece el Poder Aéreo que le imprime mayor velocidad a la guerra y el progreso de la vida en el planeta, así como el sangriento aumento de los enfrentamientos, que pudo verse en ambas guerras mundiales donde su participación fue decisiva, especialmente en la Segunda Guerra Mundial y que, de ahí en adelante, la tecnología al servicio de las guerras y esencialmente el desarrollo de capacidades militares ha revolucionado ese denominado Poder Aéreo, que desde inicios de siglo teorizaron Giulio Douhet, William “Pete” Mitchell y Hug Trenchard.
Autores contemporáneos como Colin Gray, definen el Poder Aéreo como “La capacidad de hacer algo en el aire. Consiste en transportar todo tipo de cosas por aviones de un lugar a otro, y como el aire cubre el mundo entero no hay lugar que sea inmune a la influencia de los aviones” (Gray, 2012, p. 8). De igual manera, la propia Fuerza Aérea Colombiana, lo define como el “conjunto de capacidades y la voluntad de emplearlas con el objetivo de brindar la Seguridad y Defensa de la nación y la consecución de los fines del Estado” (2020, p. 5-2).
De lo anterior, se pueden tomar tres aspectos de mayor interés por analizar; primero, que el poder aéreo como capacidad, tiene la facultad de realizar algo de manera única, como es dominar el aire; la segundo, que este poder aéreo se encuentra por encima de los poderes tradicionales de tierra y mar, por cuanto “elimina la necesidad de confrontar los accidentes del terreno o el medio ambiente por su habilidad de volar sobre contingentes armados, flotas, y obstáculos geográficos, y atacar directamente a los centros claves del enemigo” (Meilinger, 1996), pero que su desarrollo implica a su vez, la multiplicación de todos en tormo a la seguridad y la defensa. El tercero, es la contribución a la consecución de los Fines Escenciales del Estado, plasmados en el artículo 2o. de la Constitución Política.
De ahí, y ante la desafortunada polarización de un hermoso país como Colombia, la polémica en torno a la aviación convierte al Poder Aéreo en un actor casi en riesgo de extinción. Pese a lo anterior, a continuación se detallan al menos cuatro de una inmensidad de razones; vistas desde coordenadas políticas, sociales, culturales y de seguridad, por lo que es importante y necesario que un país deba poseer un Poder Aéreo.
- Seguridad Nacional. El poder aéreo es fundamental para garantizar la seguridad y la defensa de un país. Permite la movilización rápida de tropas y la salvaguarda del espacio aéreo de la nación. Además, los aviones de combate pueden interceptar y neutralizar amenazas externas en el aire. Ejemplo de lo anterior, fue la Batalla de Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial, donde los cazas británicos lograron la superioridad aérea y por consiguiente la supervivencia de toda una nación, lo que llevó a Hitler a uno de sus más grandes errores, salir derrotado de Inglaterra para ir a librar una campaña peor contra los soviéticos.
- Preservación de la Soberanía. El control del espacio aéreo es esencial para mantener la soberanía del país. Los vuelos ilegales o la invasión del espacio aéreo pueden poner en peligro la integridad del país y sus ciudadanos, más aún en un país como Colombia, que ha sido víctima del narcotráfico, cuya red de distribución también se sustenta por medios aéreos. Por tanto, se requiere de una capacidad creíble que genere la protección y disuasión suficiente para que los cielos colombianos se mantengan libres de amenazas.
- Respuesta ante Desastres Naturales. Los aviones y helicópteros son importantes recursos para proporcionar ayuda en casos de desastres naturales como terremotos, incendios, huracanes, o inundaciones. El poder aéreo permite llegar a zonas remotas, entregar suministros y asistencia médica, siendo esta una de las capacidades distintivas del Poder Aéreo nacional, representado en la Fuerza Aérea Colombiana, la cual cuenta —aunque requiere de más— con aviones y helicópteros con capacidad de extinción de incendios, rescate y transporte aeromédico, además de la infraestructura de nivel internacional que la posiciona regional y mundialmente.
- Apoyo a la Economía del País. Esta razón viene precisamente ligada al ya mencionado artículo 2.o de la Constitución, por cuanto la aviación es una industria crucial para la economía global y, por consiguiente, para Colombia debido a que el Poder Aéreo Nacional se extiende a la capacidad aérea de las otras instituciones de la Fuerza Pública y la infraestructura aeronáutica del país, que en el caso colombiano, no es nada despreciable, por su aporte del 2,7 % al Producto Interno Bruto (Held, Esguerra, y Quintana, 2020).
En conclusión, desde su gestación en el siglo XX, el Poder Aéreo ha sido esencial para cualquier país moderno, ya que permite proteger y proyectar su influencia en todo el mundo. Desde el transporte de tropas y suministros hasta la realización de operaciones militares, la aviación ha demostrado ser la forma más rápida y efectiva de desplazamiento y combate, pero que se potencializa con los demás poderes. Además, el control del espacio aéreo proporciona una ventaja táctica y estratégica sobre los enemigos, así como la capacidad de disuadir agresiones externas y proteger el territorio nacional. Por lo tanto, para cualquier país del mundo que desee mantener su seguridad y posicionamiento global, además de participar de la seguridad internacional, poseer Poder Aéreo le representa un activo crucial de una Nación.
DAVID BARRERO
Escribe en el área de Geopolítica de los Conflictos sobre la región de América Anglosajona.
Perfil
Coronel en retiro de la Fuerza Aérea Colombiana, piloto militar, con 31 años de servicio, tiempo en el cual se especializó en el desarrollo de operaciones aéreas, comando y control, y operaciones conjuntas. Actualmente es Docente de la Escuela Superior de Guerra y consultor en Seguridad y Defensa.
EDUCACIÓN A RESALTAR
Doctor en Bioética, 2023. Universidad Militar Nueva Granada (Colombia)
Master of Science in Inter-American Defense and Security, 2015. Colegio Interamericano de Defensa (EEUU)
Especialista en Seguridad y Defensa nacionales, 2005. Escuela Superior de Guerra (Colombia)
Además de su pregrado como administrador aeronáutico, ha desarrollado diferentes capacitaciones en Colombia y el exterior en todas los aspectos que implican el ejercicio del poder aéreo.
