A través de la historia, y aún en este mundo tan cambiante, la tecnología ha jugado un papel fundamental en la configuración del panorama de defensa y seguridad. Desde sistemas de armamento avanzados y herramientas sofisticadas de vigilancia hasta productos del diario vivir, los avances tecnológicos han revolucionado la forma en que las naciones protegen sus intereses y garantizan la estabilidad global.
¿Qué es Tecnología en este Contexto?
La idea no es tener una discusión semántica de cómo definir tecnología, sino tener una línea base para no hablar de temas etéreos. Así las cosas, la tecnología engloba la aplicación del conocimiento científico con fines prácticos, con el objetivo de mejorar la eficiencia, efectividad y rendimiento en general y se materializa en novedosos procesos, sistemas y herramientas. En el sector defensa la misma definición aplica específicamente para proteger los intereses de una nación, mantener la seguridad y disuadir posibles amenazas.
Influencia de la Tecnología en Defensa y su Impacto en la Sociedad:
La influencia de la tecnología en defensa y seguridad es de gran alcance. Hoy, por ejemplo, los proyectiles de alta precisión han mejorado significativamente la precisión y efectividad de las operaciones militares, reduciendo los daños colaterales y las víctimas civiles. Los vehículos aéreos no tripulados UAV, por sus siglas en ingles, —comúnmente conocidos como drones— han revolucionado la vigilancia y el reconocimiento, permitiendo la recolección de inteligencia en tiempo real y el mejoramiento de la conciencia situacional.
Además, los avances en tecnología de comunicación han transformado las estructuras de comando y control, facilitando la coordinación entre las unidades militares en largas distancias. La proliferación de capacidades cibernéticas ha introducido un nuevo dominio de guerra menos enfocado en lo cinético que obliga a las naciones a proteger la infraestructura crítica y los datos sensibles de sofisticadas amenazas cibernéticas.
La tecnología en defensa, sin embargo, no es una apología vacía a la industria bélica y las carreras armamentista. Un aspecto positivo de las guerras —de los pocos que hay— es que la tecnología cataliza el desarrollo en otros temas. Warren Chin, de hecho, narra cómo la investigación en defensa financiada por el gobierno trajo consigo tecnologías que son luego explotadas y derivadas en productos que toda la sociedad puede usar (Chin, 2019). No en vano, de la coyuntura guerra-tecnología nacieron inventos como el internet, el GPS, la fisión nuclear para fines energéticos, la fotografía digital e inclusive productos básicos como la leche en polvo o las toallas higiénicas femeninas. El impacto de la tecnología en defensa ha sido ubicuo y ha resultado en beneficios para el planeta entero.
La Tecnología en esta década.
A partir del 2020 ha presenciado la aparición —o masificación— de varias tendencias tecnológicas transformadoras que tienen el potencial de remodelar el panorama de defensa y seguridad y del mundo en general. En su recientemente publicado libro The Innovation Ultimatum, Steve Brown plantea que habrá seis tecnologías estratégicas —La Inteligencia Artificial (IA), Blockchain, el internet de las cosas (IoT, por sus siglas en inglés), realidad aumentada, automatización y redes 5G— durante la década de los 2020 que “promoverán innovación sin precedentes tanto en productos como en servicios” (Brown, 2020).
La más llamativa que se ha masificado en los últimos años es la Inteligencia Artificial (IA). Los sistemas impulsados por IA tienen la capacidad de analizar grandes cantidades de datos, identificar patrones y tomar decisiones autónomas. La IA se está utilizando en diversas aplicaciones de defensa, incluyendo mantenimiento predictivo, vehículos autónomos y detección inteligente de amenazas; paralelamente, la industria de la tecnología está creciendo fuertemente en el desarrollo y apalancamiento de la IA en nuestro día a día.
De otro lado, están las tecnologías cuánticas. La computación y la criptografía cuánticas ofrecen un poder computacional y una comunicación segura sin precedentes, lo que podría mejorar los métodos de encriptación y romper la encriptación de los adversarios. Los sensores cuánticos pueden revolucionar la navegación y proporcionar una precisión sin igual en la detección de amenazas sigilosas.Estas dos nos son colectivamente exhaustivas. De hecho hay muchas más tecnologías que crecerán y surgirán no sólo en esta década sino a lo largo del siglo, pero las anteriores sirven de referencia para entender la intersección entra la tecnología y la defensa y cómo cambian al mundo.
Tendencias Tecnológicas en Defensa y Seguridad en Colombia:
Colombia, un país que enfrenta desafíos de seguridad únicos, también está apalancando la tecnología para mejorar sus capacidades de defensa. La Fuerza Pública ha implementado UAV para vigilancia y recolección de inteligencia en terrenos remotos y desafiantes, apoyando los esfuerzos contra la las amenazas internas. Además, Colombia ha invertido en infraestructura de ciberseguridad para proteger redes críticas y combatir las amenazas cibernéticas. La industria de defensa de Colombia está aprovechando los avances tecnológicos para desarrollar capacidades de defensa autóctonas, como vehículos blindados y sistemas terrestres no tripulados, fortaleciendo su autosuficiencia y reduciendo la dependencia de proveedores extranjeros. Así mismo, los esfuerzos de colaboración con socios internacionales y el sector privado también han permitido a Colombia beneficiarse de los avances en áreas como la IA, los sistemas basados en el espacio y las tecnologías contra el terrorismo.
Pero el valor agregado que tiene este apalancamiento tecnológico, más allá de defensa y seguridad, es el impacto que tiene en el desarrollo económico del país. En el segundo semestre de 2022 tuve la oportunidad de tomar clase en Harvard con el gran economista Ricardo Hausmann y entender su teoría de complejidad económica, como parte de una maestría en administración pública.
En términos simples, esta teoría predica que “la producción de bienes y servicios requiere no sólo [sic] de materias primas, mano de obra y maquinarias, sino también de conocimiento tácito necesario para combinar estos elementos dentro del contexto de una unidad productiva” (Hausmann, Hidalgo et al., 2011). Mientras más capacidades existan de desarrollar tecnologías con know-how de potencias aliadas como Estados Unidos, Israel y Corea, más productos podremos desarrollar inicialmente en defensa que luego pueden ser aprovechados por toda la sociedad.
La importancia que reviste la defensa en Colombia hace que tengamos dos caminos que no son mutuamente excluyentes: 1. La adopción de tecnología y know-how en defensa para mejorar las capacidades nacionales; y 2. el apalancamiento de las nacientes industrias de defensa en Colombia (Indumil, Cotecmar, CIAC, etc.) para reproducir dicha tecnología y para avanzar el desarrollo económico de la nación tal como nos recomendaría el profesor Haussmann.
El impacto de la tecnología en defensa y seguridad no puede subestimarse. A medida que surgen nuevas tendencias, las naciones deben adaptarse y aprovechar estos avances para salvaguardar sus intereses y mantener la estabilidad global. Esto se alinea con la afirmación de Renaud Bellais que postula que si bien la tecnología “no es la única respuesta ni es efectiva por sí misma, [es] crucial para analizar las amenazas y mantener la supremacía militar. Esta es la razón por la cual simplemente mantener el esfuerzo tecnológico no se considera una opción, sino una necesidad para contrarrestar enemigos inesperados, y a veces impredecibles” (Bellais, 2013). Históricamente la defensa ha promovido a la tecnología en el mundo —no solo en temas bélicos—. La defensa es tanto un catalizador tecnológico como un cliente de la tecnología. Colombia, al igual que muchas naciones, debe aprovechar estas tendencias tecnológicas para fortalecer sus capacidades de defensa y abordar desafíos de seguridad únicos, para garantizar una utilización responsable y efectiva, la investigación continua, el desarrollo y la colaboración entre gobiernos; la academia e industria son imprescindibles.
Referencias Bibliográficas
Bellais, R. (2013). Technology and the defense industry: real threats, bad habits, or new (market) opportunities?. Journal of Innovation Economics & Management, 12, 59-78. https://doi.org/10.3917/jie.012.0059
Brown, S. (2020). The Innovation Ultimatum: How Six Strategic Technologies Will Reshape Every Business in the 2020s. Wiley.
Chin, W. (2019, July). Technology, war and the state: past, present and future. International Affairs, 95(4), 765–783. https://doi.org/10.1093/ia/iiz106
Hausmann, R., Hidalgo, C., Bustos, S., Coscia, M., Chung, S., Jimenez J., Simoes, A., & Yildirim, M. (2011). The Atlas of Economic Complexity. Puritan Press
Manuel Ortiz
Escribe en el área de factores conexos, sobre tecnología, defensa y seguridad.
