Este artículo pretende hacer un acercamiento a un constructo poco abordado por científicos del riesgo, como lo es la línea de tiempo del riesgo de seguridad. Para esto, y bajo un enfoque praxeológico, se muestra la dinámica del riesgo de seguridad, a través de factores axiales y los riesgos concausa como generadores del daño, permitiendo la estructuración de mejores controles de seguridad a partir de la línea del tiempo.

 

Los riesgos de seguridad son situaciones inesperadas que conllevan pérdidas a partir de la presencia de la amenaza y ciertas condiciones de vulnerabilidad en las organizaciones. Sin embargo, la actividad de prevención y predicción podría estar relacionada con el conocimiento detallado frente a la dinámica de cada uno de estos en función del escenario o modo de manifestación. Un ejemplo de esto, son los riesgos como: fraudes ocupacionales, lavado de activos y un ataque terrorista, pues todos estos tienen factores comunes: la existencia de vulnerabilidades y amenazas; así como las posibles alternativas de ejecución. Es decir que, desde una perspectiva racional, la amenaza buscará el modo óptimo para ejecutar la actividad criminal (reduciendo su exposición al riesgo y maximizando su utilidad), a esto se le denomina el escenario del riesgo, siendo importante entender que cada escenario del riesgo tiene una función de probabilidad asociada (Matsueda, 2013) (Kaplan y Garrick, 1981).

Así las cosas, es posible afirmar que existen situaciones poco estudiadas en la literatura del riesgo de seguridad, que, desde otras disciplinas de estudio del riesgo como la medicina, se dispone de mayor evidencia científica como es la línea de tiempo entre eventos que hacen parte de un mismo sistema (Cox Jr, 2009). Por ejemplo, una vez aparecen ciertos síntomas, ¿cuánto tiempo podría tardar en manifestarse la enfermedad? Así, el uso de la ecuación de supervivencia dentro de una distribución exponencial ha sido aplicado como un modelo de predicción. Para los riesgos de seguridad, la ausencia de datos claros, la falta de evidencia científica respecto al condicionamiento de la materialización del riesgo, facilita la interpretación empíricamente, que una de las líneas del tiempo del riesgo estaría dada por: el surgimiento de la intencionalidad de la amenaza, la planificación, la ejecución (o materialización del riesgo), el escape y la generación de pérdidas, desde una perspectiva del iter criminis o la secuencia de tiempo del acto criminal (sin caer en la generalización de que todos los riesgos se comporten de la misma manera).

Por esto, ya González (2017) y Hopkin (2018), manifestaban la importancia de profundizar en el estudio de la línea de tiempo del riesgo, dado que este puede dar mayores capacidades tanto predictivas como preventivas. Así, dentro de los enfoques situacionales del riesgo de seguridad, se identifican de momento dos conductas de la amenaza, que influyen en la ejecución del riesgo, según la línea de tiempo; la amenaza en función de la oportunidad y la amenaza en función de la planificación. El no conocerlas y entenderlas distancia la posibilidad de predecir adecuadamente la potencialidad del riesgo.

En lo que respecta a la amenaza en función de la oportunidad, los tiempos de planificación y selección de la víctima o del sistema afectable son periodos normalmente cortos, puesto que la condición de oportunidad debe ser aprovechada por parte del perpetrador (o amenaza) siendo la línea de tiempo corta (en buena parte de los casos) y de la misma manera, la función de determinación de la potencialidad de ocurrencia tiene un limitado espacio de tiempo de protección.

Por otro lado, cuando se habla de la amenaza en función de la planificación, normalmente se alinea con riesgos cuyo resultado económico ameritan periodos largos de planificación y de incremento de las capacidades por parte de la amenaza. Esto implica que, al tener una línea de tiempo mayor, por los análisis y la planificación que deben darse para lograr la capacidad de ejecutarlo, mayor será también la posibilidad de identificarlo y prevenirlo. Sin embargo, esto dependerá en buena medida de la información o de los indicios que se tengan para poder conocer sobre la planificación y actos previos de este.

Otro aspecto que propicia la materialización del riesgo según Young (2020), es lo que este ha denominado los factores del riesgo, cuyo elemento esencial es el factor axial, es decir, lo que otros autores denominan riesgos causa o causal (Kondacki, 2010). Dicho riesgo causal es el primer riesgo dentro de la línea de tiempo que se debe ejecutar por parte del criminal para que pueda darse el acto final (o riesgo concausa). Un ejemplo de esto es, cuando un delincuente para poder acceder a hurtar un apartamento en un conjunto residencial, independientemente si lo hace en función de la planificación o de la ocasión, siempre va a requerir realizar primero una intrusión, para perpetrar dicho acto delictivo, esto implica que la intrusión es el factor axial del riesgo y por lo tanto la línea de tiempo del riesgo amerita que haya un riesgo causal y un riesgo concausa para la materialización del daño. Dicho en otras palabras, una intrusión al conjunto residencial, posteriormente una intrusión a la unidad residencial (estos dos, riesgos causales) y finalmente el robo o sustracción de los elementos de dicha unidad residencial (o riesgo concausa).

Esta cadena de eventos o línea de tiempo del riesgo, son especialmente importantes no solo en la generación de los sistemas de prevención y de protección, dado que, a mayor capacidad de prevenir el factor axial o riesgo causal, mayor será la capacidad de prevenir la materialización de los riesgos posteriores. Por esto, para prevenir un riesgo, una organización debería centrar su destinación de recursos prioritariamente en los riesgos axiales, más que en los riesgos subsiguientes que se encuentran más cercanos del sistema afectable, dentro de la línea del tiempo.

Desafortunadamente no todos los riesgos ofrecen la posibilidad de darse a partir de un riesgo causal como factor axial. A manera de ejemplo, en un restaurante, cuando un grupo de delincuentes usa el escenario o modo de atraco[1] de dicho lugar durante su tiempo de servicio, la línea de tiempo carece de un factor axial, es decir, que no requiere la ejecución previa de una intrusión, dado que, al ser un establecimiento abierto al público, no debe darse una intrusión para lograr el atraco. Sin embargo, esto podría implicar que es necesario dentro del sistema de protección tomar dos estrategias: la primera hacer un control de acceso para que se cree la necesidad de ampliar la línea de tiempo del riesgo, generando la dificultad que la amenaza tenga que efectuar una intrusión previa antes de materializar el asalto, y la segunda alternativa, es aumentar la capacidad disuasiva, que permita el desistimiento del delincuente en virtud del riesgo percibido.

La diferencia entre estas dos es la objetividad y la subjetividad, puesto que la primera de las medidas, que es la implementación de un control acceso con personal de seguridad puede no solo tener efectos de retardo, detección y de respuesta, sino que además también ayuda a disuadir, siendo la medida más eficaz, dado que alarga la línea de tiempo del riesgo. Mientras que una medida disuasiva exclusivamente como cámaras de seguridad, anuncios de “establecimiento protegido”, entre otras; solo ofrecen un factor de disuasión subjetivo que no puede ser medido en factores de reducción de la probabilidad o potencialidad del riesgo, dados los diferentes impactos que puede tener uno de otro criminal con respecto a dicha medida.

Finalmente, la importancia de entender la línea de tiempo del riesgo es, que trasciende de los conceptos de retardo y seguridad por capas, puesto que implica que para mitigar los riesgos que afectan un activo, es necesario generar medidas de protección adicionales, y así la amenaza requerirá superar mayor cantidad de riesgos causales antes de llegar a este activo. Así que, en términos de probabilidad implica que, a mayor cantidad de riesgos dependientes o condicionales en la misma línea de tiempo, menor será la probabilidad de este, puesto que mayores capacidades y recursos se requerirán por parte de la amenaza para la ejecución del acto delictivo. Adicionalmente, implica estructurar un modelo que prediga efectivamente la ocurrencia de un riesgo, más que entender el tipo de distribución de probabilidad, debiendo considerar los factores que determinan la ocurrencia de este.

 

Bibliografía

Cox Jr, L. A. (2009). Risk analysis of complex and uncertain systems (Vol. 129). Springer Science & Business Media.

González, J. C., Myer, R. A., & Pachón-Muñoz, W. (2017). La evaluación de los riesgos antrópicos en la seguridad corporativa: del Análisis Modal de Fallos y Efectos (AMFE) a un modelo de evaluación integral del riesgo. Revista Científica General José María Córdova, 15(19), 269-289.

Hopkin, P. (2018). Fundamentals of risk management: understanding, evaluating and implementing effective risk management. Kogan Page Publishers.

Kaplan, S., & Garrick, B. J. (1981). On the quantitative definition of risk. Risk analysis, 1(1), 11-27.

Matsueda, R. L. (2013). Rational choice research in criminology: A multi-level framework. Handbook of rational choice social research, 283-321.

Young, C. S. (2020). Risk and the Theory of Security Risk Assessment. Berlin: Springer.

 

[1] Entiéndase el atraco como el riesgo que implica la apropiación de bienes de terceras personas, mediante el uso de la violencia contra estas, no desde el punto de vista del delito.

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Julio González

Escribe en el área de seguridad, sobre seguridad privada y corporativa