“La memoria es el único paraíso del que no
podemos ser expulsados”
Jean Paul Richter
La creación del Centro Nacional de Memoria Histórica en Colombia en 2011 marcó el inicio de un importante proyecto académico en las fuerzas militares, orientado a reconstruir una narrativa objetiva sobre el conflicto armado interno del país. El compromiso de veteranos exmilitares y analistas de guerra en este proyecto fue fundamental para visibilizar a las víctimas militares y difundir conocimientos sobre este tema en el sector militar. El legado de estos pioneros ha perdurado en la defensa social por las víctimas militares, aunque hoy en día hayan sido segregados y olvidados por la comunidad militar.
Desde la perspectiva sociológica, la construcción de la Memoria Histórica es un acto de empatía entre quienes participan en su creación y una constante reflexión compartida. Según Sánchez y Guzmán (2016), esto implica dar voz a diversos actores sociales, disputas y negociaciones sobre el pasado en diferentes contextos, lo que abre a la investigación empírica la posibilidad de analizar si existen memorias hegemónicas en el ámbito del conocimiento (p. 5). A su vez, esto resalta la importancia de examinar de manera crítica y pluralista la memoria histórica militar, para poder visibilizar y cuestionar posibles versiones dominantes que podrían ocultar o distorsionar ciertos aspectos de la historia militar.
A mediados de 2011, en Colombia se promulgó la Ley de Víctimas y durante el año siguiente se llevó a cabo la socialización en diferentes universidades y facultades de ciencias sociales de lo que sería el Centro Nacional de Memoria Histórica, el cual fue creado por el artículo 146 de dicha ley como un establecimiento público del orden nacional, adscrito al Departamento para la Prosperidad Social (DPS), con el objeto de reunir, recuperar, compilar y analizar todo el material documental y testimonios orales, relativos a las violaciones ocurridas con ocasión del conflicto armado interno colombiano.
Connerton (1989) explica en su texto Cómo se forman los sistemas sociales de la memoria la manera como la memoria social se transmite y mantiene a través de prácticas culturales como las tradiciones y costumbres de una comunidad (p. 77); lo que nos demanda generar una memoria y construir la génesis del cómo se inició a construir la memoria histórica en las fuerzas militares.
Una mañana a principios de marzo del año 2013, un Coronel veterano, insigne de Inteligencia Militar llamó telefónicamente a tres Sargento Mayores, de la reserva activa, referentes históricos y analistas de Inteligencia Militar, con quienes años atrás había trabajado. Los invitó a formar parte de un equipo interdisciplinario en una importante universidad del sector defensa, en un proyecto académico orientado a obtener una visión más amplia sobre los hechos ocurridos en el marco del conflicto armado interno. El objetivo era conocer, entender y comprender la importancia de la visibilización de los miembros de la fuerza pública víctimas y sus familias, especialmente dentro de la propia institución.
Él indagó si estarían interesados en formar parte de un centro de pensamiento o investigaciones en temas de prevención de conflictos y que necesitaban compilar la memoria histórica militar para lo cual se requeriría ciertos conocimientos que solo algunos veteranos poseían. Sin dudarlo, todos dieron su afirmativa respuesta y con el ánimo de aportar su experiencia, cumplieron con aquella cita que marcaría sus vidas.
Al llegar al lugar acordado y encontrarse aquellos viejos amigos de filas, quienes conocían entre ellos sus habilidades personales, no disimularon su alegría ante la oportunidad de participar en la construcción de la memoria histórica militar, oportunidad que se les presentaba al lado de quienes compartían el entusiasmo por seguir siendo útiles a sus fuerzas militares, a pesar de las canas que asomaban en sus cabellos.
Conocedor de la experiencia, el compromiso y en particular del interés en temas sociales de estos tres veteranos, el Coronel convocante los distribuyó de tal forma que quedaran trabajando directamente con él dos de ellos, asignando al tercero a la línea de investigación liderada por un destacado Coronel también de Inteligencia Militar. Este último era un héroe del conflicto armado con grandes cualidades personales y profesionales, de padre colombiano y madre francesa.
El proyecto fue liderado por un señor Coronel de la reserva activa de la especialidad de caballería, que había sido el motor de la planeación de esta iniciativa, poseedor de un sobresaliente profesionalismo e incansable capacidad de gestión, cualidades que combinaba con su carisma y don de gente. Estos atributos despertaban envidias entre algunos miembros del sector académico, quienes lo veían como una amenaza intelectual al manejar temas sociales que no eran comunes entre los militares convencionales. Es así como nace el Centro de Investigaciones para la Prevención de Conflictos (CIPREC).
Durante una de las cátedras que se impartían en la universidad donde un Sargento Mayor estaba finalizando su pregrado, fue invitado un funcionario del recién creado Centro Nacional de Memoria Histórica; el Sargento Mayor a bien tuvo hacer contacto con él e invitarlo a conocer a sus jefes. Fue así como el Coronel coordinador y líder del proyecto, haciendo gala de sus magnas condiciones de relacionamiento logra un acercamiento con la dirección del Centro Nacional de Memoria Histórica, que posteriormente se traduce en un convenio de entendimiento para construir historias de vida o relatos de memorias que visibilizaran a las víctimas militares. Dentro de este acuerdo se comprometieron a realizar un diplomado para compartir conocimientos y lograr que los militares activos de diferentes fuerzas comenzaran a utilizar terminología y conocer aspectos académicos que también garantizaran su reconocimiento como víctimas del conflicto. Era notorio el deseo y ansias de los militares por conocer y ampliar su conocimiento sobre la memoria histórica.
Fue por poco tiempo que duró ese grupo de investigaciones con la misma razón social, siendo posteriormente renombrado y fortalecido en su estructura. A pesar de los conflictos de interés y la rotación de personal, lograron que nuevas generaciones se nutrieran de temas sociales y difundieran conocimientos hasta entonces desconocidos dentro del sector militar.
De acuerdo con Mendoza García (2007), el «olvido social» se refiere a una situación en la que ciertos grupos de personas son ignorados o marginados por la sociedad en la que viven (p. 15). Estos pioneros, constructores y difusores de temas sociales, cuya naturaleza aún no se dominaba en las fuerzas militares, terminaron siendo relegados, atacados y olvidados por aquellos que —dentro de un mando piramidal— desarrollan equivocadamente la búsqueda de protagonismo y posicionamiento laboral a cualquier costo. Muestra de esto es cómo al Coronel de caballería, líder y coordinador del grupo, terminaron cerrándole espacios laborales y de participación. Sin embargo, dado su compromiso patrio, su abnegada capacidad de gestión y su incansable dinamismo, aún desde la academia permanece dando la lucha por la defensa social de las víctimas militares y sus familias.
Sin lugar a duda, la creación del Centro Nacional de Memoria Histórica en Colombia marcó el inicio de un importante proyecto académico en las fuerzas militares, orientado a reconstruir una narrativa objetiva sobre el conflicto armado interno del país. Esto fue el punto de partida para que las diferentes fuerzas (ejército, armada y fuerza aérea) y la policía nacional crearan sus propios centros, instancias institucionales o dependencias encargadas de la investigación y construcción de la memoria histórica militar.
El compromiso de veteranos exmilitares y analistas de guerra en este proyecto fue fundamental para lograr visibilizar a las víctimas militares y difundir conocimientos sobre este tema en el sector militar. A pesar de los conflictos de interés y la rotación de personal, el legado de estos pioneros ha perdurado en la defensa social por las víctimas militares.
Referencias Bibliográficas
Connorton, P. (1989). Cómo recuerdan las sociedades. Prensa de la Universidad de Cambridge.
Mendoza García, J. (2007). Sucinto recorrido por el olvido social. Polis, 3(2), 129-159.
Sánchez, J. G. L., y Guzmán, J. P. C. (2016). Pedagogías para la memoria histórica: reflexiones y consideraciones para un proceso de innovación en el aula. Educación y ciudad, (30), 65-78.
Otros artículos del autor
Los sacrificados del conflicto armado colombiano: “Niñez y adolescencia trofeos de los violentos»
Resumen: El secuestro y la consecutiva incorporación de niños y adolescentes en conflictos bélicos es un fenómeno atroz que ocurre en un entorno de violencia, pobreza y desigualdad. Estos jóvenes a menudo son seducidos por promesas económicas y de protección, y su...
Faros de Inspiración y Símbolos Duraderos
Las condecoraciones en la Memoria Histórica En un contexto de volatilidad social y política, la necesidad de abordar temas de trascendencia nacional sin hacer referencia a casos particulares se vuelve imperativo y políticamente correcto. Al adoptar un enfoque general,...
Solo un Relato: Más Allá de la Memoria
“Un héroe y luego una víctima”. La brisa cargada de una densa llovizna salubre, portadora de un característico olor a barcos1, acariciaba suavemente sus sentidos, evocando su infancia marcada por la pobreza y las esperanzas diarias, mientras aguardaba en el muelle...
En Defensa de la Experiencia “Un necesario Fuego de Artillería”
Considerando las condiciones políticas, sociales y de orden público en nuestro país, que han sido ampliamente difundidas a través de las redes sociales; paralelamente se han observado recientemente ataques y difamaciones dirigidas hacia algunos coroneles y, en...
El Camino Correcto, una Alerta Oportuna
Por Sanders Landazuri
Sanders Landazuri
Escribe en el área de factores conexos, sobre Memoria histórica





