Introducción

En la actualidad, pocos pudieran atreverse a negar que nuestro sistema internacional, más que complicado, obedece a las características de un sistema de sistemas[1] excesivamente complejo y, por tanto, casi imposible de predecir, en donde los factores de continuidad y cambio que están en juego, entre otros: la naturaleza de los actores, la distribución del poder y la riqueza, el grado de polarización, los objetivos y los medios con que cuentan los diferentes actores y, por supuesto, el grado de interdependencia existente, realidades que hacen que nos enfrentemos a una época extremadamente crispada.

En dicho contexto, marcado por el enfrentamiento de múltiples poderes, durante la XV Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas (CMDA), llevada a cabo en Brasil, entre el 25 y el 29 de julio de 2022, el Secretario de Defensa de los Estados Unidos, Lloyd Austin, propuso la adopción, por parte de los países representados, de la estrategia denominada “Disuasión Integrada” como base de un compromiso de seguridad hemisférico para los próximos 10 años (Declaración de Brasilia, 2022).

Teniendo en cuenta la necesidad de profundizar la comprensión de los alcances del ofrecimiento, los ministerios de defensa de Argentina y Chile presentaron “Reserva” dando origen al siguiente acuerdo, que deberá ser concretado en el transcurso de la XVI CMDA a desarrollarse, tentativamente, en el mes de noviembre del año en curso y que permitiría, a los convocados, una mejor valoración de la idea presentada por Austin:

Su reconocimiento de que la disuasión integrada proporciona un marco para mantener la paz y la estabilidad en el Hemisferio Occidental, dando prioridad a la cooperación regional en todos los ámbitos de la defensa y de la seguridad, bien como reduciendo las barreras al intercambio de información y capacidades, y tal concepto será referido a la Junta Interamericana de Defensa (JID) para estudios posteriores, como recomendado por el Grupo de Trabajo 4. (Declaración de Brasilia, 2022, p.3).

Ante este este nuevo apremio que se le presenta a la región, surge la natural necesidad de buscar algunas luces que permitan atenuar las sombras que envuelven a este delicado tema y, para ello, estimamos de interés centrarnos en indagar sobre las siguientes interrogantes: ¿En qué se sustenta esta idea?, ¿como estrategia: cuáles son sus elementos centrales? y finalmente, ¿es la base adecuada para un compromiso hemisférico en seguridad y defensa?, a continuación, desarrollaremos cada una de ellas.

¿En qué se sustenta esta idea?

            Para dar respuesta a esta primera incógnita, debemos enfocarnos en dos documentos que son la base de las definiciones políticas sobre seguridad y defensa de los EE. UU. Nos referimos a la Estrategia Nacional de Seguridad de octubre de 2022 (ENS, 2022) y a la Estrategia Nacional de Defensa de diciembre de 2022 (END, 2022)[2]. A pesar de que ambas fueron publicadas en fecha posterior a la CMDA de Brasilia, no cabe duda de que son el sustento conceptual de la Disuasión Integrada y desde donde pueden extraerse antecedentes más concretos.

¿Como estrategia: cuáles son sus elementos centrales?

            Habiendo determinado sus sustentos políticos, en tanto estrategia, nos abocaremos a intentar deducir sus principales componentes para lo cual nos remitiremos a analizarla a partir de la propuesta de Arthur F. Lykke Jr., en su artículo Defining Military Strategy = E + W + M, (Military Review, 1989) para indagar en cuanto a los “Fines”, los “Modos” y los “Medios” que le dan sentido, así como también, sobre los “Riesgos” que su adopción podría conllevar.

Con relación a los “Fines”

Del análisis de ambas estrategias nacionales norteamericanas, podemos constatar, por la forma explícita en que lo señalan, que los fines u objetivos se centran, en primer lugar, en hacer frente a China y posteriormente a Rusia y, de forma secundaria, a amenazas representadas por Irán, Corea del Norte, grupos extremistas y amenazas no convencionales.

Lo anterior se reafirma, con claridad, en el mensaje de lanzamiento de la EDN, 2022 por parte del Secretario Austin, cuando expresa:

La EDN ordena al Departamento que actúe con urgencia para sostener y fortalecer la disuasión estadounidense, con la República Popular China (RPC) como el desafío para el Departamento. La EDN explica además cómo colaboraremos con nuestros aliados y socios de la OTAN para reforzar una disuasión sólida frente a la agresión rusa y al mismo tiempo mitigar y proteger contra las amenazas de Corea del Norte, Irán, organizaciones extremistas violentas y desafíos transfronterizos como el cambio climático”[3].

Lo anterior deja claro el espectro de problemas de seguridad a los que EE. UU. quiere hacer frente con este instrumento y que no, necesariamente, reflejan el interés y prioridad de otras naciones hemisféricas.

Con relación con los “Medios”

En su página 22, la ESN, nos señala que su EDN se basa en el concepto de Disuasión Integrada, lo que implica una revisión y modernización de sus medios disuasorios lo que implica ir más allá de las capacidades netamente nucleares y adentrase, entre otros, en la modernización del poder militar en la zona.

Esta idea de acción considera, además, la inversión en sectores estratégicos y de tecnologías críticas, no dejando de lado el poder de la diplomacia y de la economía.

Con relación con los “Modos”

En este aspecto, se puede concluir que, los Estados Unidos han entendido que, de forma unilateral no pueden hacer frente a los problemas enunciados y, por tanto, la generación de socios y aliados confiables pasa a ser un punto predominante de la solución. Por tanto, establece las siguientes necesidades que van más allá de este hemisferio.

 

  • La integración entre dominios militares (tierra, aire, marítimo, cibernético y espacial) y no militares (económico, tecnológico y de información).
  • La integración entre regiones, toda vez que los adversarios presentan ambiciones expansivas con capacidad para amenazar los intereses de EE. UU. en regiones clave y en el territorio nacional.
  • La integración en todo el espectro del conflicto, así como en todo el gobierno de EE. UU. para aprovechar desde la diplomacia, la inteligencia y las herramientas económicas hasta la asistencia en materia de seguridad.
  • La integración con aliados y socios a través de inversiones en interoperabilidad y desarrollo de capacidades conjuntas, planificación de posturas cooperativas y enfoques diplomáticos y económicos coordinados. (ESN, p. 22)

Con relación a los “Riesgos” de la estrategia:

Este elemento central de toda estrategia y; sin embargo, muchas veces dejado de lado, nos permite levantar algunos escenarios que podrían concretarse con la implementación de esta iniciativa.

El primer escenario de riesgo que se presenta, entre muchos otros, es que los países convocados a participar de esta iniciativa no estén dispuestos a asumir de forma directa y explícita a China, Rusia y las otras potencias, como adversarios, toda vez que mantienen con ellos fuertes lazos ya sean comerciales o de otra índole.

Otro riesgo que considerar es aquel que se deriva de viejas concepciones de la guerra fría y que hacen referencia al término de “Seguridad nacional”, lo que, de por sí, en algunas sociedades aún genera reticencia y rechazo (Varas, 2022).

Un tercer riesgo es la poca claridad explicitada en cuanto a la forma en que los EE. UU. apoyaría el desarrollo de capacidades disuasivas de quienes, a pesar de imponerles las mismas condiciones, cataloga distintivamente de “socios” y “aliados”, haciendo una clara diferencia entre ellos.

Un riesgo importante —por no decir trascendente— se presenta al momento de analizar los verdaderos problemas de seguridad que aquejan a cada uno de los países del Hemisferio occidental. Cada uno tienen sus propios problemas y prioridades los cuales, no necesariamente, estarían contenidos en este acuerdo.

En este sentido, cabe recordar que no contamos ni remotamente, con una base conceptual común que nos permita entendernos sin miedo a equivocaciones cundo nos referimos a riesgo, a amenazas o a otro problemas de seguridad a lo cual, la Conferencia Especial de Seguridad de México 2003 y las reuniones posteriores, tampoco han ayudado.

Reflexiones Finales

Finalmente, podemos señalar que, apoyados especialmente en el análisis de los “Fines” y “Riesgos” presentado, es posible deducir que, frente a la pregunta que orienta este artículo se hace necesario contar, aún, con más amplias definiciones por parte de EE. UU. que permitan avanzar hacia la concreción de un regionalismo de seguridad cooperativo inspirado en las ideas de Buzan y Deutsch, que admita hacer frente, a lo menos, a los riesgos y amenazas comunes a la seguridad, sin preeminencias fácticas.

Referencias Bibliográficas

Conferencia de Ministros de Defensa de las América (2022). Declaración de Brasilia. XV Conferencia de Ministros de Defensa de las América (22 a 29 de julio). https://www.gub.uy/ministerio-defensa-nacional/comunicacion/noticias/declaracion-xv-conferencia-ministros-defensa-americas

Lykke, A. (mayo, 1989). Defining Military Strategy = E + W + M. Military Review.

The White House (2022). National Security Strategy 2022 (ENS-2022). https://www.whitehouse.gov/wp-content/uploads/2022/10/Biden-Harris-Administrations-National-Security-Strategy-10.2022.pdf

Varas, A. (2022). Disuasión integrada, una nueva versión de la seguridad nacional. El Mostrador. https://www.fundacionequitas.cl/disuasion-integrada-una-nueva-version-de-la-seguridad-nacional/

 

[1] Para mayores antecedentes ver lo referido al comportamiento de los sistemas complejos, bajo el concepto de «System Dynamics» del profesor Jay Forrester.

[2] A fin de simplificar la lectura, usaremos estos términos y abreviaturas en español.

[3] Traducción libre del autor

Otros artículos del autor

Carlos Ojeda

 

Escribe en el área de factores conexos, sobre Asimetría de los conflictos