A la altura de las fugas más famosas de capos de la mafia en la historia latinoamericana, como lo fueron las de Pablo Escobar en 1992 y El Chapo Guzmán en 2015; a principios de este año 2024, se dio a conocer la desaparición de Adolfo Macías, alias Fito, cabecilla de la banda Los Choneros de su prisión en Guayaquil, Ecuador.
Aunque su fuga no tuvo nada de espectacular como las de sus predecesores, sí lo fueron los sucesos posteriores, entre los cuales se incluye la toma en vivo a una cadena de televisión por parte de un grupo criminal que amenazó y golpeó a periodistas y presentadores, con el objetivo de dar un mensaje a la población ecuatoriana (BBC News, 2024).
El mensaje no era otro que el de estar dispuestos a todo, con tal de no perder el control que ya ejercen en la mayoría de las cárceles del Ecuador, desde donde continúan operando sus bandas dedicadas al narcotráfico.
Pero ¿Cómo es que década tras década presenciamos el mismo panorama en las cárceles de América Latina? Sistemas penitenciarios anquilosados, con múltiples debilidades en cuanto a seguridad, orden y programas de resocialización; con funcionarios corruptos o pusilánimes que en sus propias narices ven fugarse a los capos más temidos de la sociedad.
Analicemos algunas de las causas de este fenómeno, que prácticamente puede ser considerado como la nueva pandemia del siglo XXI, y tratemos de vislumbrar alguna cura a esa enfermedad mortal que se enquista en lo más profundo de las sociedades y estados de la región.
¿Quiénes son los Reclusos y por qué Llegan a las Cárceles?
En el informe del Banco Interamericano de Desarrollo, BID, Dentro de las prisiones de América Latina y el Caribe, una primera mirada al otro lado de las rejas (Alvarado y Vélez, 2019), se presentan algunas estadísticas reveladoras.
Cerca de un millón y medio de personas habitan las cárceles de América Latina, representando un aumento del 120 % desde comienzos del año 2000.
El informe, que se construyó a partir de encuestas a más de 11 mil reclusos en toda la región, indica que más del 40 % de la población carcelaria tiene entre los 25 y 35 años, y es precisamente, El Salvador, el país que repunta con el 52,5 % de su población en este rango, debido a su participación en pandillas.
El robo y el homicidio se llevan la mitad de la torta de las estadísticas en cuanto a causas de reclusión. Pero es relevante mencionar que estos delitos son cometidos en un 92 % por hombres, que, además abandonaron el colegio antes de los 15 años y tuvieron su primera condena a los 22 años.
El 70 % de la población carcelaria joven ha consumido drogas y vienen de hogares fracturados donde la violencia, el maltrato y la escasez son el común denominador.
En cuanto a las mujeres, en las últimas décadas, ha aumentado el porcentaje en un 52 %. La mayoría de las mujeres bordean los 36 años, y su principal causa de reclusión es por tráfico de drogas.
Crisis en el Vecindario
Para el año 2021, la crisis carcelaria en Ecuador tocó fondo al reportar dos masacres al interior de los recintos penitenciarios, una en febrero con un saldo de 79 muertos, y otra en septiembre, con 123.
Para ese entonces las cárceles contaban con cerca de 41 mil reclusos bajo las peores condiciones de salubridad, orden y programas de resocialización, según el análisis del experto en seguridad, Fernando Carrión (Frías, 2024).
La crisis del 2021 también se dio a raíz del asesinato de un líder de la banda Los Choneros y la disputa por el control de las cárceles por parte de otras bandas delincuenciales. “Linchamientos, descuartizamientos, apilamiento y quema de cadáveres dentro de los pabellones” (León y Kurmanaev, 2021), reportaron medios como The New York Times, tras las imágenes que llegaban grabadas por los mismos reclusos con sus teléfonos celulares. Una verdadera ola de terror se vivió en Ecuador durante el año 2021, llevando al gobierno de turno a tomar medidas desesperadas para evacuar a más de 10 mil reclusos de las cárceles.
Sin embargo, hoy todavía permanecen más de 30 mil reclusos (World Prisons Breaf, s.f.) a la espera de una solución milagrosa que logre detener las barbaridades que se viven de rejas para adentro, y que se suman a la lista de problemáticas que se viven en las cárceles de Ecuador y sus vecinos .
En el contexto de la crisis carcelaria en América Latina, se hace imperativo examinar la realidad del crimen organizado y las bandas al interior de las cárceles, con ejemplos palpables en países como Colombia, México, Venezuela y Brasil.
Colombia, país que ha enfrentado décadas de conflicto armado interno, también ve reflejada la complejidad en sus cárceles. La superpoblación, la falta de control estatal y la presencia de grupos armados ilegales dentro de los recintos han generado un escenario propicio para la violencia. Homicidios selectivos, ajustes de cuentas y enfrentamientos entre bandas son comunes, ilustrando un sistema penitenciario en crisis.
Por su parte, México, con su histórica lucha contra los cárteles de drogas, también experimenta graves problemas en sus prisiones. La rivalidad entre organizaciones criminales se traslada al interior de las cárceles, donde asesinatos y actos violentos son moneda corriente. La fuga de Joaquín «El Chapo» Guzmán en 2015 desde una prisión de máxima seguridad puso de manifiesto las debilidades del sistema carcelario mexicano, señalando la influencia y capacidad de las organizaciones criminales para operar desde el interior de las cárceles.
En Venezuela, la situación es igualmente alarmante. La falta de control gubernamental en las cárceles ha permitido que bandas criminales se apoderen de estas instituciones. Casos de violencia extrema, asesinatos y motines han sido registrados, mostrando un claro fracaso en la administración penitenciaria y la incapacidad para garantizar la seguridad de los reclusos.
Brasil, con 839. 672 a junio de 2022 según cifras de World Prision Brief Data (s.f.), también enfrenta desafíos similares. La superpoblación, la falta de recursos y la presencia de facciones criminales han convertido algunas cárceles en campos de batalla. Masacres, enfrentamientos entre bandas rivales y la ejecución de presos son parte de la dura realidad en varias prisiones brasileñas.
Estos casos evidencian que el problema de las cárceles en América Latina va más allá de la simple privación de libertad; es un caldo de cultivo para la violencia, el crimen organizado y la perpetuación de un ciclo de criminalidad. La ausencia de medidas efectivas y la infiltración del crimen organizado al interior de las instituciones penitenciarias también son factores determinantes que contribuyen a la actual crisis carcelaria en la región.
“No hay Cama pa´ Tanta Gente”
El hacinamiento en las cárceles emerge como uno de los desafíos más críticos. Ecuador, a pesar de la reciente masacre, se encuentra fuera del «top 10» de los países latinoamericanos y caribeños con las prisiones más abarrotadas, ocupando el puesto 18 en el ranking del World Prison Brief. La tasa de ocupación carcelaria en Ecuador, del 133 %, fue señalada como uno de los factores desencadenantes de la tragedia.
La situación en otros países de la región es aún más alarmante. Haití lidera la lista con una ocupación carcelaria del 454.4 %, seguido de Guatemala con el 367.2 % y Bolivia con el 269.9 %. Granada, Perú y Honduras también duplican, triplican o cuadriplican la capacidad de sus cárceles (BBC News, 2021).
El problema de hacinamiento va más allá de la falta de infraestructura penitenciaria. Construir más cárceles no resolvería el problema, ya que la población carcelaria ha experimentado un crecimiento exponencial, triplicándose desde el año 2000. América Latina se ha convertido en la «nueva zona de encarcelamiento masivo», superando las cifras de América del Norte en términos de crecimiento de la población carcelaria.
La justicia penal y el uso excesivo de la prisión preventiva son señalados como falencias clave en el sistema. En algunos países, como Haití, el 81.9 % de los presos están detenidos sin juicio, contribuyendo significativamente al hacinamiento.
La dinámica de las cárceles, convertidas en instrumentos de violencia y criminalidad, es evidente en los enfrentamientos entre grupos criminales que controlan las prisiones, como se observó en las masacres carcelarias en Ecuador. El hacinamiento favorece el crecimiento de estas redes criminales, ya que el control estatal se ve disminuido.
La Megacárcel de El Salvador: A la Espera de Resultados
La política penitenciaria implementada por el presidente Nayib Bukele en El Salvador se ha caracterizado por la construcción y establecimiento de una megacárcel como parte de su estrategia para abordar los desafíos en el sistema penitenciario del país.
Esta iniciativa, concebida como una respuesta audaz a la problemática de la sobrepoblación, la violencia y el control de las pandillas, se materializó en la edificación de un complejo penitenciario moderno y de alta seguridad. La megacárcel, además de buscar mejorar las condiciones de reclusión, se presenta como un enfoque integral para desarticular el accionar de las pandillas que históricamente han ejercido una influencia significativa en las prisiones salvadoreñas y se ha erigido como un símbolo de la firmeza del gobierno frente a la delincuencia y la inseguridad. Además de su enfoque arquitectónico y tecnológico avanzado, la megacárcel ha sido respaldada por medidas de seguridad reforzadas y programas de reinserción.
Sin embargo, este enfoque no está exento de críticas y cuestionamientos sobre su sostenibilidad a largo plazo y su eficacia real en la reducción de la criminalidad. Pese a las opiniones divididas, el modelo de El Salvador refleja la voluntad del gobierno de abordar de manera directa los problemas endémicos del sistema penitenciario, aunque su impacto a largo plazo aún está por evaluarse completamente.
Hacia una Posible Cura a la Enfermedad
Tal como lo vivimos en la pandemia a causa del COVID-19, al principio, por el desconocimiento y quizás negligencia, se tuvieron que sacrificar muchas vidas humanas hasta lograr encontrar las vacunas que frenaron un poco la enfermedad. Y aunque cada año seguirán existiendo brotes del virus, ya es claro que podemos controlarlo y convivir con él.
La solución a esta crisis carcelaria no ha encontrado un antídoto eficaz, y el único referente que se tiene de aplicación de políticas claras como en El Salvador, aunque aún no ha arrojado evidencias de su éxito o fracaso. Lo que sí está claro es que se requiere un cambio de mentalidad. ¿Hasta cuándo y qué más tiene que suceder en América Latina para que los Estados tomen cartas reales en el asunto de la crisis carcelaria y se avance hacia una solución contundente frente a los problemas que aquejan a la población civil y carcelaria?
¿Será que la problemática nace en la cárcel o fuera de ella?, ¿qué relación tienen los problemas de la sociedad como desempleo, familias violentas, consumo de drogas y falta de esperanza para los jóvenes con la sobrepoblación carcelaria?, ¿la denominada seguridad humana mencionada por la ONU se está poniendo en práctica?
Resocializar desde las cárceles parece no ser una de las políticas más efectivas, si consideramos la alta reincidencia de los reclusos (33 % según el informe del BID). Entonces, ¿por qué seguir desgastando los esfuerzos en políticas viejas que parecen vacunas vencidas?
Por citar un ejemplo, para enero de 2017, el INPEC de Colombia reportó que el 53,7 % de la población reclusa, es decir, 94.601 de un total de 176.024 individuos, participaban en modalidades de ocupación (Grupo de prisiones Universidad de los Andes, 2018), bien sean cursos o trabajos manuales. Pero aquí entran dos interrogantes: ¿qué pasa con la otra mitad que no participa en esos procesos de resocialización?, y los que participan, ¿lo harán porque realmente quieren cambiar o porque esas actividades les reducen el tiempo de su condena?
¿Será que los gobiernos asumen la voluntad necesaria para avanzar hacia reformas estructurales necesarias? o seguiremos permitiendo que las cárceles ostenten como centros de producción del crimen y violación de los derechos humanos. Territorio sin ley y ni orden.
Referencias Bibliográficas
Alvarado, N., y Vélez-Grajales, V. (2019). Dentro de las prisiones de América Latina y el Caribe, una primera mirada al otro lado de las rejas. BID. https://publications.iadb.org/es/dentro-de-las-prisiones-de-america-latina-y-el-caribe-una-primera-mirada-al-otro-lado-de-las-rejas
BBC News Mundo. (9 de enero de 2024). Un grupo armado interrumpe una transmisión en vivo de un canal de TV en Ecuador en una jornada de violencia en todo el país que lleva a anunciar el estado de «conflicto interno». BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/articles/c13y2k1z73go
Frías, G. (10 de enero de 2024). ¿Qué debería hacer Ecuador para atender la crisis en las cárceles?. CNN Español. https://cnnespanol.cnn.com/video/ecuador-crisis-carceles-motines-seguridad-violencia-panorama-mundial-tv/
Grupo de prisiones Universidad de los Andes. (2018). Informe de Derechos Humanos del Sistema Penitenciario en Colombia (2017-2018). https://prisiones.uniandes.edu.co/images/Publicaciones/informe_ddhh.pdf
León Cabrera, J., y Kurmanaev, A. (19 de octubre de 2021). Blood bad and Ecuador prisons as drugs gangs battle for control. New York Times. https://www.nytimes.com/2021/02/23/world/americas/ecuador-prison-riots.html
Smink, V. (8 de octubre de 2021). Los 6 países de América Latina y el Caribe donde la cantidad de presos duplica, triplica y hasta cuadriplica la capacidad de las cárceles. BBC News Mundo. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-58838582
World Prisons Breaf. (s.f.). World prisons breaf data, Brazil. https://www.prisonstudies.org/country/ecuador
World Prisons Breaf. (s.f.). World prisons breaf data, Ecuador. https://www.prisonstudies.org/country/ecuador
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Por Henry Rodríguez
Henry Rodríguez
Escribe en el área de Seguridad, sobre Gobernanza y Seguridad





