Irán se ha convertido en una de las piezas clave del rompecabezas de la geopolítica contemporánea del Medio Oriente, e incluso de las dinámicas de competencia en el orden global. Por un lado, se percibe como un estado revisionista, opositor a un orden internacional centrado en la hegemonía de Estados Unidos. Por otro, ha explotado diferentes escenarios de guerra para extender su influencia por medio de terceros actores. La turbulencia que vive el Medio Oriente, acelerada por la guerra en Gaza y los ataques de los Houthi a los buques de comercio, prende las alarmas sobre su rol en estos hechos. A continuación, una reflexión sobre la coyuntura de Irán, por medio de cuatro ideas clave.

Irán ha creado un sistema político con instituciones sui generis que se encargan de defender la revolución, y con una vocación de influencia regional. La revolución iraní de 1979, que llevó al poder al Ayatola Ruhollah Khomeini, generó un nuevo régimen político, que muchos califican como una teocracia, distanciando a la nación de las potencias occidentales.

El aparato institucional está construido para la defensa de la revolución, dejando gran parte del poder en manos de los ayatolas, líderes religioso-políticos de la vertiente de los imamis o los chíitas duodecimanos. Tres organismos compuestos por estos líderes y funcionarios cercanos a la Revolución se encargan de vigilar el sistema político, desde la aprobación de las leyes hasta la autorización de candidatos para las elecciones populares: la Asamblea de Expertos (que elige al líder supremo), el Consejo de los Guardianes, y el Consejo del Discernimiento.

Estas hacen parte de un complejo entramado de instituciones más amplio, algunas elegidas públicamente, y otras compuestas por funcionarios nombrados por el líder supremo y los ayatolas. Existen, al igual que en la mayoría de estados, un Parlamento (Majlis), un jefe de gobierno (Presidente), un gabinete ministerial, y unas cortes de justicia. Sobra decir que el jefe de estado, el líder supremo, hoy en día el Ayatollah Ali Khamenei, tiene un enorme poder sobre todo el sistema.  

Si bien existen fuerzas militares regulares, la defensa de la Revolución se encarga a la famosa Guardia Revolucionaria Islámica, un cuerpo de fuerzas militares especiales. Además de sus componentes terrestre, aéreo y marítimo, estas fuerzas también cuentan con un cuerpo de milicias voluntarias (Basij) y una fuerza de operaciones especiales y guerra irregular (Fuerza Quds) reconocida por su operación extraterritorial. Es justamente esta última la que despliega su apoyo a otros grupos y milicias por toda la región (VOA, 2024). Las Fuerzas Quds han apoyado a grupos armados como Hezbollah en el Líbano, Hamas en Palestina, milicias chiitas en Iraq, Afganistán y Siria, y más recientemente el movimiento Ansar Allah (más conocido como Houthi) en Yemen.  

A pesar del temor por un escalamiento de la guerra en Gaza, hasta ahora la confrontación no involucra a Irán como beligerante directo. Con los ataques terroristas de Hamas a Israel en octubre de 2023 se abrió un nuevo episodio en las dinámicas de Irán en la geopolítica regional. El ataque de Hamas pone los reflectores sobre Teherán por su apoyo al grupo, y motiva discusiones sobre posibles represalias en contra del régimen iraní. En este escenario, Irán habla de un ‘eje de la resistencia’, una especie de coalición informal que incluye actores estatales y no estatales, incluyendo a Siria, Hamas, la Jihad Islámica, Hezbollah, Ansar Allah, y otros movimientos armados palestinos, resistiendo a Israel y Estados Unidos como su principal aliado. 

Durante varias semanas se especuló sobre una operación coordinada con Hezbollah para atacar a Israel desde el norte (sur del Líbano), creando una guerra en dos frentes para Netanyahu. Tal preocupación motivó el movimiento de buques de guerra al Mediterráneo por parte de Estados Unidos y Reino Unido, a manera de disuasión, enviando mensajes de posibles retaliaciones contra Teherán si el escenario ocurría. Sin embargo, si bien se han dado algunos intercambios entre Israel y Hezbollah, su líder, Hassan Nasrallah, afirmó que no era su intención abrir un frente de guerra con Israel. En efecto, todos estos gobiernos han manifestado no querer escalar el escenario hacia la guerra convencional.

Las tensiones con Ansar Allah, por otro lado, se mantienen en un nivel alto. Los Houthi vienen atacando los buques comerciales que cruzan el estrecho de Bab-el-Mandeb, uno de los pasos más relevantes del comercio global. En teoría, son ataques contra buques de interés para Israel, en un supuesto apoyo a los Palestinos, pero se han impactado buques de otras naciones. Como consecuencia, muchos han optado por una ruta más extensa, bordeando el continente africano, aumentando los tiempos y costos del comercio. La pregunta clave es ¿hasta qué punto Irán controla estos grupos? Y la respuesta, a pesar de lo que pueda pensarse, no es muy clara.   

Existe una guerra más silenciosa entre grupos apoyados por Irán y Estados Unidos, sin que se escale a una guerra convencional. Las guerras civiles en Siria e Irak, que se inician con el levantamiento armado de la primavera árabe en 2010, fueron el escenario para la expansión de una serie de milicias chiitas, que supuestamente han recibido apoyo desde Teherán. Estos incluían a Asa’ib Ahl al-Haq, Kata’ib Sayyid al-Shuhada, la Organización Badr, Harakat Hezbollah al-Nujaba, y Liwa Abu al-Fadhal al-Abbas. Desde entonces, unidades de Estados Unidos en la región han sido objetivo de ataque de estas milicias. En enero de 2020, el comandante de las Fuerzas Quds, el General Qasem Soleimani, fue justamente dado de baja por Estados Unidos en territorio iraquí, como retaliación. 

De forma similar, en febrero de 2024, con ataque quirúrgico en Bagdad, fue dado de baja el comandante de Kata’ib Hezbollah. Este grupo es parte de una red de milicias conocida como la ‘Resistencia Islámica en Irak’, apoyadas por las Fuerzas Quds (Salhani, 2024). Esto como respuesta a un ataque con dron a Marines estadounidenses estacionados en Jordania. La red incluye otros grupos como Harakat Hezbollah al-Nujaba (La Brigada 13), Asa’ib Ahl al-Haq (La Red Khazali) y Kata’ib Sayyid al-Shuhada (Batallón del Maestro de los Mártires o Brigada 14). Si bien estos hechos también preocuparon por un posible escalamiento directo entre Irán y Estados Unidos, semanas después no hubo otras reacciones y el momentum parece haberse diluido.

Sin embargo, ante los ataques de los Houthi a los buques de comercio, una coalición de países, incluyendo a Estados Unidos, Reino Unido, Australia, Nueva Zelanda, Bahrain y Países Bajos, vienen realizando bombardeos selectivos contra objetivos del grupo en Yemen. Esto mantiene unas tensiones permanentes entre ‘el eje de la resistencia’ y los países occidentales. Es incierto si el escenario escalará o desescalará, pero mientras se mantenga la Guerra en Gaza será difícil resolver la tensión.

Si bien existen intereses de fortalecer relaciones con países de América Latina, la lógica de estas relaciones se podría alinear más con la idea de revisar el orden internacional, que con acciones propias de terrorismo en la región. La cercanía de Teherán con varios mandatarios de la región siempre ha generado preocupaciones. Elementos como la cooperación entre Teherán y Hezbollah alimentan esta preocupación.  

Es evidente que Hezbollah tiene actividades en el continente americano que han sido ya suficientemente documentadas (Realuyo, 2023; Noriega & Cárdenas, 2011; Levitt, 2013). La gran mayoría están relacionadas con el financiamiento y la adquisición de recursos, por medio de economías criminales. En esto establecen relaciones con algunos actores criminales del continente, actuaciones que deben motivar un estudio constante por parte de las autoridades. Sin embargo, los atentados terroristas en Buenos Aíres en 1992 y 1994, perpetrados por este grupo, generan preocupaciones por posibles actos similares, especialmente en la época actual de turbulencia en el Medio Oriente.

Las probabilidades de esto no son altas, pero tampoco inexistentes. A pesar de la larga historia de conflicto en Palestina, los atentados en Argentina son más bien la excepción que la generalidad. Sin embargo, no se puede desconocer que algunos intereses de Israel en América Latina, e incluso de Estados Unidos, podrían ser objetivos de ataque.

Por otro lado, la región puede ser una plataforma logística para la actuación del grupo y de las redes de milicias cercanas a Teherán en otras regiones, particularmente en Norteamérica. En anteriores ocasiones se ha visto como personas asociadas a redes de terrorismo logran obtener documentos de países latinoamericanos, con los cuales pueden vivir y viajar por la región. Esto ha sido más evidente en el caso de Venezuela (Esquivada, 2017).

En el sistema internacional, Irán sostiene una posición revisionista. Esto es, desea un orden global con una mayor distribución de poder, sin Estados Unidos como hegemón. En esto coincide con Rusia y China, y es la visión que más acerca a Teherán y Caracas. La construcción de nuevas relaciones bilaterales con otros países de América Latina está seguramente guiada por este interés.

Durante los gobiernos de Chávez y Mahmoud Ahmadinejad esta cercanía se hizo evidente. Decenas de acuerdos fueron firmados en varios ámbitos, desde lo comercial, hasta la defensa y el petróleo (Valery, s.f.). Líneas áreas directas entre Teherán y Caracas conectaban fácilmente las dos naciones, e incluso hasta se hablaba de Venezuela como fuente de abastecimiento de uranio para el programa de energía iraní (Cespedes, 2009). Más recientemente, en 2022, las dos naciones firmaron un plan de cooperación de 20 años, manteniendo esta alianza, y continuando una cercanía en ámbitos muy variados. En el contexto de sanciones impuestas por Washington, los dos regímenes se alinean en el deseo de un orden global sin el poder dominante de Estados Unidos.

Se piensa también en la posibilidad de un acercamiento entre Irán y gobiernos como los de Lula en Brasil y Petro en Colombia, por sus posiciones ideológicas. Pero asumir de entrada que dichos escenarios replicarían la experiencia de Venezuela, como si se fueran sumando piezas en un juego de ajedrez en contra de Washington, puede ser algo apresurado.

Las dinámicas globales de hoy son diferentes a las de la Guerra Fría. Ese mundo de dos bloques excluyentes ha dado paso a un relativo multipolarismo (aunque se discute si el sistema es unipolar, multipolar o apolar) en el cual los Estados pueden tener relaciones sólidas con varias potencias, aun cuando existen tensiones entre ellas. Se podría decir, por ejemplo, que Suráfrica e India buscan un orden global más equilibrado, pero, a la vez, se preocupan por mantener relaciones sólidas con Washington. En otras palabras, las relaciones bilaterales de un estado con los demás no son de suma cero.

Lo que han demostrado hasta ahora gobiernos como los de Petro y Lula es que, hasta cierto punto, se mantiene un pragmatismo en la política exterior respecto de la importancia de Estados Unidos. Para ambos, la superpotencia sigue siendo relevante en diferentes ámbitos, desde la cooperación económica hasta la seguridad, mientras las agendas bilaterales con Irán siguen siendo comparativamente débiles. Claro está que, en política internacional, nada está escrito en piedra y todo puede cambiar.

En últimas, los impactos de las relaciones entre Irán y algunos gobiernos del continente americano dependerán de la profundidad y asuntos incluidos en las agendas bilaterales, la existencia de discursos revisionistas en la política exterior de esos gobiernos, del manejo diplomático frente a relaciones que puedan verse vulneradas, y especialmente, de cómo se presentan dichas relaciones en el escenario internacional: si hay un pragmatismo en la agenda (por ejemplo, muy enfocado en lo comercial), o si se anuncia una solidaridad basada en ideologías particulares.   

Referencias

Céspedes, Teresa (2009) Chavez says Iran helping Venezuela find Uranium. Reuters. https://www.reuters.com/article/uk-venezuela-iran-uranium-idUKTRE59G1ZL20091017/

Esquivada, Gabriela (2017) Los pasaportes venezolanos para el extremismo islámico. Infobae. https://www.infobae.com/2015/03/13/1715658-los-pasaportes-venezolanos-el-extremismo-islamico/

Levitt, Mathew (2013) South of the border, a threat from Hezbollah. The Journal of International Security Affairs. https://www.washingtoninstitute.org/media/3042

Noriega, Roger; Cardenas Jose (2011) The mounting Hezbollah threat in Latin America. American Enterprise Institute. https://www.aei.org/wp-content/uploads/2014/09/No-3-LatinAmerican-2011g.pdf

Realuyo, Celina (2023) Rising concerns about Hezbollah in Latin America amid Middle East Conflict. Wilson Center-Weekly Asado. https://www.wilsoncenter.org/blog-post/rising-concerns-about-hezbollah-latin-america-amid-middle-east-conflict

Salhani, Justin (2024) Who are the Islamic Resistance in Iraq? Al Jazeera https://www.aljazeera.com/news/2024/2/10/analysis-who-is-the-islamic-resistance-in-iraq

Valery, Yolanda (Sin fecha) Irán y Venezuela de la mano. BBC Mundo. https://www.bbc.com/mundo/america_latina/2009/11/091125_0053_alianza_iran_venezuela_jg

VOA – Voice of America (2023) Iran’s Revolutionary Guard Corps: powerful group with wide regional reach. Voice of America. https://www.voanews.com/a/iran-s-revolutionary-guard-corps-powerful-group-with-wide-regional-reach/7469477.html

Artículos del autor

Oscar Palma

Escribe en el área Geopolítica de los Conflictos, sobre las regiones del Norte de África, Medio oriente , Asia central Y Latinoamérica