Los recientes ataques que intercambiaron Irán e Israel generaron una profunda preocupación por la posibilidad de una guerra mayor en la región, e incluso de una conflagración en el orden global. Si bien fue posible desescalar la tensión, la posibilidad de futuros escenarios de escalamiento aun no desaparece.
Hace algunos días el mundo vio la aparatosa lluvia de drones y misiles que el régimen de Teherán disparó a Israel. Por primera vez, Irán lanzó un ataque directo, con sus propios medios, al territorio de su principal enemigo en la región, intensificando las ya elevadas tensiones. El miedo por el posible inicio de una guerra regional más amplia, o incluso una conflagración mundial, nos lleva a reflexionar si los actores están en un camino ineludible de confrontación.
La enemistad entre Irán e Israel lleva décadas en construcción. La partición de Palestina para la creación del Estado de Israel en 1947, y su declaración de independencia en 1948, no fueron bienvenidas en la región. Sin embargo, la reacción inicial de Irán (quien no es parte del mundo árabe) fue ambivalente, sin observarse un rechazo inmediato. De hecho, durante los años de la dinastía Pahvlavi (1953-1979) existió un clima cordial entre ambas naciones.
Esto cambió con la Revolución Iraní de 1979. El agotamiento de los ciudadanos con un régimen monárquico, que se percibía al servicio de las potencias occidentales, motivó un cambio que llevó a la consolidación de una teocracia fundamentalista. La llegada del Ayatollah Ruhollah Khomeini significó una ruptura inmediata con las potencias occidentales, pero especialmente con Estados Unidos.
La percepción sobre Israel también cambió. Cómo principal aliado de Estados Unidos en la región, y con un gobierno cimentado en doctrinas del islamismo chiita, Israel se convirtió en uno de sus principales enemigos.
Las estructuras institucionales creadas por la revolución islámica incluyen un cuerpo de fuerzas armadas especializadas en la defensa de la revolución con componentes de milicias y operaciones especiales internacionales (las llamadas Fuerzas Quds). Estas últimas han configurado, durante décadas, una red de apoyo de movimientos armados que operan en diferentes países de la región como Irak y Siria, e incluso movimientos más reconocidos como Hezbollah en el Líbano y Hamas en Palestina.
La guerra en Gaza puso a israelíes e iranies en un camino de confrontación más directo. Por un lado, porque Hamas tiene apoyo desde Teherán, y por otro, por un posible escalamiento con Hezbollah en la frontera norte. Desde hace años se han realizado ataques con cohetes desde el sur del Líbano, zona de amplio dominio de este grupo armado (que es a la vez partido político), a los que Israel ha respondido también con fuego.
Aunque en declaraciones, el líder de Hezbollah, Hassan Nasrallah, afirmó que no era interés del movimiento escalar la guerra y abrir un nuevo teatro, el intercambio de fuego se ha incrementado en los últimos meses (Ghaddar, 2023). La preocupación por una eventual participación directa de Irán como consecuencia de este escalamiento motivó ajustes en la proyección de fuerza de potencias occidentales, como Estados Unidos y Reino Unido, en la región. Para disuadir una posible participación de Teherán, Washington envió un segundo portaviones, el USS Eisenhower al Mediterráneo Oriental, mientras el Reino Unido sumó dos buques de apoyo y aviones de vigilancia (Sabaggh, 2023).
No se debe olvidar que grupos apoyados por Irán han atacado, en el pasado reciente, a tropas de Estados Unidos en Irak, Siria y Jordania, motivando la respuesta de los norteamericanos. Uno de los casos más notables fue la caída del General Qassem Soleimani, comandante de las Fuerzas Quds en 2020, cerca del aeropuerto de Bagdad. En esta misma línea de acción, el 1 de abril, Israel atacó el consulado iraní en Siria, dando de baja a dos altos comandantes de la Guardia Islámica Revolucionaria y provocando la ira de Teherán.
Este ataque puede ser interpretado como escalamiento por dos razones: por un lado, no se dirige a grupos proxy, como se había hecho anteriormente, sino en contra de operativos propios de las fuerzas iranies de seguridad; y por el otro, se ataca un consulado iraní en otro país, lo que se puede interpretar como un ataque directo a la nación, siendo además una instalación no militar. Para algunos, este ataque pudo ser la chispa que incendiaría una verdadera conflagración regional (Haid, 2024).
Era apenas evidente que la maniobra obligaba a Irán a responder. Sin embargo, como se analizó en diferentes medios, el ataque iraní pareció diseñado más para generar un espectáculo, que para impactar objetivos en tierra (Qiblawi, 2024). El Domo de Hierro y las respuestas de Estados Unidos y Reino Unido derribarían buena parte de los drones y cohetes lanzados. La declaración del gobierno iraní, tras el ataque, dictaminando que veían la acción como un cierre a este escalamiento, demostraría su interés en no incrementar aún más la tensión. Sin embargo, el gobierno de Netanyahu manifestó que la retaliación sería necesaria.
Esta retaliación se dio en la forma de un ataque al interior del territorio iraní, el 19 de abril. Una explosión cercana al aeropuerto de Isfahan (tercera ciudad de Irán donde está ubicada una de las plantas más relevantes del programa nuclear) habría sido causada por Israel. Simultáneamente, tres drones israelíes fueron derribados por los sistemas de defensa aérea.
Este ataque pudo haber motivado una nueva respuesta de Irán. Sin embargo, Teherán pasó al desescalamiento, afirmando que el ataque no había logrado daños significativos ni bajas, y que, por lo tanto, no era necesaria una retaliación. Se podría pensar que el ataque de Israel estuvo calculado justamente para no causar un daño grande que forzara una respuesta. Como sea que se interprete, el ciclo de un posible choque directo entre ambos Estados parece haberse cerrado con estas acciones.
Pero ¿podría volver a darse? ¿podrían las circunstancias llevar a esta conflagración directa? Las dinámicas de una guerra, especialmente en lo relacionado con la interpretación de lo que piensa la contraparte y lo que está dispuesta a arriesgar, son profundamente imperfectas, subjetivas y plagadas de sesgos y juicios que pueden producir errores. Los errores de cálculo pueden terminar llevando a un actor a intensificar la guerra, aun cuando no es su deseo, e incluso, cuando ninguna de las partes está interesada en hacerlo.
El fuego en la región continúa en diferentes frentes. Israel seguirá combatiendo a Hezbollah y Hamas, y tal vez a aquellas milicias que operan en Siria e Irak. El apoyo de Teherán sigue estando allí, así que de forma indirecta la confrontación continúa. Estas tensiones podrían llevar, de nuevo, a algún escalamiento futuro, y no podemos saber, si en ese momento también se logrará un desescalamiento.
Los escenarios de lo que pueda pasar en adelante son muy variados, y van desde la inexistencia de nuevos intercambios de fuerza, hasta el escalamiento que involucra a potencias militares globales de uno y otro lado.
Referencias
Haid, H (2024) The strike on Iran’s consulate in Syria could be the spark that ignites de Middle East. Chatham House. 12 abril 2024. https://www.chathamhouse.org/2024/04/strike-irans-consulate-syria-could-be-spark-ignites-middle-east
Zonszein, M (2024) Why Israel-Iran war is a lifeline for Netanyahu. Foreign Policy. 15 abril 2024. https://foreignpolicy.com/2024/04/15/israel-iran-war-netanyahu-gaza-lifeline-isolation/
Sabbagh, D (2023) UK to send ships and spy planes to support Israel. The Guardian. 12 octubre 2023. https://www.theguardian.com/world/2023/oct/12/uk-to-send-navy-ships-and-spy-planes-to-support-israel
Ghaddar, H (2023) What did Nasrallah really say, and why? The Washington Institute for Near East Policy. 03 noviembre 2023. https://www.washingtoninstitute.org/policy-analysis/what-did-nasrallah-really-say-and-why
Qiblawi, T (2024) Iran’s attack seemed designed to minimize casualties while maximizing spectacle. CNN. 14 abril 2024. https://edition.cnn.com/2024/04/14/middleeast/iran-israel-attack-drones-analysis-intl/index.html
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Oscar Palma
Escribe en el área Geopolítica de los Conflictos, sobre las regiones del Norte de África, Medio oriente , Asia central Y Latinoamérica




