La región comprendida por el Medio Oriente y el Norte de África es una de las más discutidas en la geopolítica global. La volatilidad y las tensiones que caracterizan a sus actores la convierten en una de las más estudiadas en los asuntos de seguridad internacional. Desde la geopolítica clásica, enfocada en la exploración de las tensiones y competencia entre Estados, hasta las dinámicas de grupos armados y terroristas, la región es un caso de estudio de innegable importancia.
Al pensar en las dinámicas de la geopolítica interestatal es inevitable hacer referencia a los dilemas de la existencia del Estado de Israel. El plan de partición de las Naciones Unidas de 1947, que crearía los Estados de Israel y Palestina, sería una solución al dilema geopolítico de las naciones judía y árabe-palestina tras el fin del Mandato Británico. Sin embargo, solo fue el inicio de un extenso conflicto que aun, en 2023, no concluye, y que tampoco parece tener solución en el mediano plazo.
La historia del conflicto árabe-israelí está llena de hitos, choques y acuerdos que fueron moldeando el «status quo» de la situación en la región. Poco a poco, varios Estados, quienes al inicio no reconocían el derecho de su existencia, fueron normalizando sus relaciones con Israel. Egipto, Jordania y Líbano lo hicieron a lo largo del siglo XX, con acuerdos surgidos de sus guerras, mientras en años recientes otros se han sumado, incluyendo Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Marruecos y Sudán con los Acuerdos de Abraham.
Sin embargo, la negociación con los palestinos está más enredada que nunca. Un liderazgo palestino dividido entre la Autoridad Nacional Palestina y Hamas, un gobierno conservador israelí que incluye movimientos nacionalistas, la continuidad de asentamientos judíos en la Rivera Occidental, los ataques con cohetes desde Gaza y el sur del Líbano a territorio israelí y las consecuentes respuestas de Israel con contundencia militar, dificultan el avance.
Pero la mayor de las tensiones interestatales se desarrolla entre Israel e Irán. Desde el triunfo de la Revolución Islámica en 1979, el régimen en Teherán constituye la principal amenaza para Israel. En el pasado, algunos de sus líderes han negado el derecho de Israel a existir, y la incertidumbre sobre los fines de su programa nuclear alimentan el nerviosismo y la desconfianza. El establecimiento de un acuerdo nuclear entre Irán y varias potencias occidentales, en 2015, fue criticado duramente por Israel y posteriormente suspendido por el gobierno de Donald Trump, quien optó por el retiro unilateral de Estados Unidos, tirando por la borda su implementación.
De hecho, Irán resulta otra de las grandes incógnitas geopolíticas de la región, y el impacto de su relación con otros actores se observa tanto en las dinámicas regionales como globales. Durante años se ha experimentado una especie de “Guerra Fría” regional, entre Arabia Saudita e Irán, los líderes de los mundos sunita y chiita respectivamente. Dichas tensiones se materializan a través de alineamientos de actores y algunos escenarios de conflicto interno como Yemen, Siria y Libia. Qatar vivió varios años de tensiones con países del Consejo de Cooperación del Golfo por su cercanía al régimen de Teherán, y por su creciente liderazgo en la región, rivalizando con Arabia Saudita. En 2023, sorprendió un acercamiento entre Teherán y Riad auspiciado por el gobierno chino, que, de tomar forma, podría moldear nuevas dinámicas geopolíticas en la región.
En Yemen, las tensiones se materializaron en confrontaciones armadas, principalmente en manos de actores no estatales. El grupo rebelde Ansar Allah, más conocido como el movimiento Houthi, de vertiente chiita y presuntamente con apoyo de Teherán, consolidó una insurgencia que depuso al régimen sunita de Abdrabbuh Mansur Hadi, aun reconocido internacionalmente como cabeza del gobierno yemení y apoyado por Riad. En repetidas ocasiones, los Houthi han atacado instalaciones petroleras sauditas con drones. Esta dinámica no es diferente a lo que ocurre con grupos no estatales y rebeldes, por bando y bando, en las guerras de Siria y Libia.
Por su lado, la guerra en Siria, no se puede olvidar, ha motivado la participación de poderes globales, incrementando las tensiones de la “competencia de grandes potencias” típica de la posguerra contra el terrorismo (2020s en adelante). Rusia se alineó en la defensa del régimen de Bashar al-Assad en Damasco, mientras que los poderes occidentales, incluyendo a Estados Unidos y Reino Unido, se sumaron al apoyo de los rebeldes. Irán se perfiló del lado de Assad. Todas lucharon en contra del Estado Islámico.
La mano de Irán se siente en su conexión con algunos grupos de la región como Hezbollah, quien también ataca a Israel desde el sur del Líbano. La sombrilla de este grupo incluye otra serie de unidades que también operan en Siria defendiendo el régimen de Damasco. Detrás de este apoyo puede estar el famoso Cuerpo de la Guardia Islámica Revolucionaria, una fuerza militar especializada en la defensa de la revolución iraní. De tal forma, no se puede entender la geopolítica regional sin tener en cuenta a los actores no estatales.
Sin embargo, no se puede categorizar de la misma manera a todos los grupos armados del Medio Oriente y el Norte de África. Si bien, el concepto de terrorismo termina siendo cómodo para generar una idea de estos actores, la realidad es más compleja. La gran mayoría de estos grupos tiene objetivos y agendas locales, especialmente guiados por la implementación de regímenes coránicos en regiones o países de la región. Casi ninguno incluye una agenda de ataques contra occidente, objetivo casi exclusivo de las redes de Al Qaeda. Las formas de operar, los objetivos, las estrategias y las visiones del mundo del Estado Islámico, la Yihad Islámica, Hamas, los Hermanos Musulmanes, entre muchos otros, pueden distar significativamente.
Esta columna, será entonces, un espacio para la discusión de estos y otros hechos geopolíticos del Medio Oriente y África Magrebí, o lo que algunos llaman el “Gran Medio Oriente”, región que no podría quedar por fuera de la discusión de las grandes dinámicas geopolíticas globales.
OSCAR PALMA
Escribe en el área Geopolítica de los Conflictos, sobre las regiones del Norte de África, Medio oriente , Asia central Y Latinoamérica
Perfil
Subteniente en retiro del Ejercito Nacional, desempeñándose en el arma de Justicia, como profesional Internacionalista. Actualmente es profesor de carrera de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario. Conferencista recurrente de varios centros de estudios oficiales nacionales e internacionales, incluyendo la Escuela Superior de Guerra y el George Marshall European Center for Security Studies.
EDUCACION A RESALTAR
Doctor en Relaciones Internacionales, 2013
London School of Economics and Polítical Science (Reino Unido)
Magister en Estudios en Seguridad Internacional, 2008
University of Leicester (Reino Unido)
Aparte de su pregrado como internacionalista, ha desarrollado una serie de estudios en Colombia y en el exterior, y como parte de diversos trabajos investigativos.
