«No sé con qué armas se luchará en la Tercera Guerra Mundial, pero la Cuarta Guerra Mundial será luchada con palos y piedras» 
Albert Einstein

 

            La Organización del Tratado Atlántico del Norte (OTAN), fundada en 1949, ha consolidado su estrategia de defensa como el pilar fundamental que ha cohesionado y sustentado la política de la Alianza a lo largo de su historia, permitiéndole enfrentar y superar diversas amenazas y desafíos. A lo largo de 75 años, los ocho conceptos estratégicos de la OTAN han proporcionado un diagnóstico dinámico del entorno de seguridad internacional, identificando las principales amenazas y retos para la seguridad del área euroatlántica y esbozando soluciones para enfrentarlos. Estos conceptos han sido esenciales para que la organización se adapte a los cambios geopolíticos y responda a nuevas amenazas en diversas regiones del mundo. El consenso entre los Aliados sobre estas estrategias, ha asegurado la coherencia de los objetivos de la OTAN a lo largo de su historia (Tapia Blandón, 2024). A continuación, se realizará una breve evaluación de las lecciones aprendidas de los conceptos estratégicos, dividiendo el análisis entre la edición actual y la próxima de esta revista.

 

            Los cuatro primeros conceptos estratégicos a los que nos referiremos en este escrito, se publicaron durante la Guerra Fría y se centraron en la disuasión y la defensa colectiva como instrumentos de gestión principal; sin embargo, es preciso señalar que el dialogo y la distensión fueron propósitos comunes entre los dos bloques antagónicos, en la medida que se fue diluyendo la confrontación propia de este periodo. A medida que avanzaba la Guerra Fría, especialmente hacia finales de la década de 1960 y principios de la de 1970, hubo un reconocimiento creciente entre los líderes de las potencias occidentales y del bloque soviético de la necesidad de buscar vías para reducir las tensiones y evitar una confrontación directa que pudiera llevar a una guerra nuclear. En este contexto, el diálogo y la distensión se convirtieron en objetivos importantes para ambos lados[1].           

 

Formulación del primer concepto estratégico        

 

En las circunstancias descritas anteriormente, el primer concepto estratégico del 6 de enero de 1950, denominado Concepto Estratégico para la Defensa de la Zona del Atlántico Norte, fue influenciado por una dinámica política internacional en rápida evolución, pero principalmente marcado por un enemigo común, la Unión Soviética. Su énfasis estaba en la disuasión del enemigo, tratando de evitar la intervención militar armada y dejando el recurso de la fuerza solo como última instancia (Vásquez Orbaiceta, 2024). Pese a la superioridad en tropas convencionales de la Unión Soviética, la Alianza buscaba mostrar al bloque soviético que una intervención armada no le convenía y que la OTAN podría llevar a cabo una defensa eficaz si fuera necesario. Sin embargo, la vigencia de este concepto se extendió solamente por 2 años por cuenta de la invasión de Corea del Sur, el 25 de junio de 1950, a cargo de fuerzas norcoreanas apoyadas por la Unión Soviética.

 

La guerra de Corea y el segundo concepto estratégico.

 

            La conflagración en Corea propició la aprobación del segundo concepto estratégico el 3 de diciembre de 1952, que, mantuvo su antiguo nombre «Concepto Estratégico para la Defensa del Área del Atlántico Norte» (MC 3/5). Este documento dio forma a una nueva percepción de Europa. Reconoció, en primer lugar, que las influencias ideológicas soviéticas no se limitaban al entorno geográfico más cercano de la URSS[2], sino que también podían afectar a Europa, especialmente a Alemania. Además, al reconocer la inferioridad en cuanto a las fuerzas convencionales por parte de la Alianza, se determinó estudiar cómo aumentar la eficacia tanto de las estructuras militares de la OTAN como de las respuestas de sus fuerzas militares.

 

            Aunque el documento mantuvo la estructura esencial del primer concepto estratégico, se complementó con el direccionamiento para las nuevas estructuras incorporadas en la organización en los años siguientes. En 1951, se creó el puesto de Comandante Supremo Aliado en Europa (SACEUR)[3], encabezado por el general Dwight D. Eisenhower. Esto conllevó también el establecimiento de la nueva Sede Suprema de las Potencias Aliadas de Europa (SHAPE)[4]. En 1952 se llevó a cabo la creación del Mando Aliado del Atlántico, así como la instauración del puesto de Secretario General de la organización. Además, la incorporación de Grecia y Turquía a la Alianza en ese mismo año requirió una ampliación de la orientación estratégica para adaptarse a la nueva composición geográfica de la OTAN (Fuente Cobo, 2022).

 

La represalia masiva y el tercer concepto estratégico

 

            Este concepto, se originó en un momento caracterizado por el aumento de las tensiones durante la Guerra Fría y cambios significativos en el equilibrio de poder global. La estrategia de la OTAN también se vio influenciada por el enfoque del New Look de 1953, del presidente Eisenhower en la política de defensa norteamericana, que destacó el uso de armas nucleares como contrapeso a los crecientes gastos en defensa y la eficacia de un posible ataque nuclear[5] (Bauer, 2024). El Concepto Estratégico General para la Defensa del Área de la OTAN (MC 14/2) y del documento complementario Medidas para Implementar el Concepto Estratégico (MC 48/2) (Fuente Cobo, 2022), se desarrolló en 1957, en un momento en el que se intensificaba la competencia entre las superpotencias y se experimentaban avances significativos en el campo militar, particularmente en el ámbito nuclear.

 

            Es importante destacar que, durante este periodo, la OTAN no consideraba la posibilidad de una guerra limitada con la Unión Soviética. A pesar de su inferioridad en fuerzas convencionales, la estrategia de la Alianza se fundamentaba en dos aspectos principales: en primer lugar, una capacidad de contraofensiva nuclear que buscaba garantizar su habilidad para llevar a cabo, desde el inicio de un conflicto, una respuesta nuclear inmediata y devastadora, empleando todos los recursos nucleares disponibles; en segundo lugar, una capacidad de supervivencia centrada en desarrollar su aptitud para resistir y sobrevivir a un ataque nuclear enemigo, todo ello minimizando los costos (Fuente Cobo, 2022).

 

            Por otra parte, el Informe de los Tres Reyes Magos[6], también conocido como el Informe sobre la Cooperación no Militar en la OTAN, fue un documento fundamental que influyó en el desarrollo futuro de la organización además que, opto por propiciar como complemento, un rol político de la Alianza como instrumento de gestión y no exclusivo del ámbito militar. El contexto en el que se publicó el informe, marcado por la Crisis de Suez, resaltó la importancia de una solidaridad transatlántica robusta y la necesidad de fortalecerla. Esta crisis mostró la fragilidad de la cohesión entre los países occidentales y resaltó la importancia de fortalecer los lazos políticos y estratégicos dentro de la OTAN. Además, este informe sentó las bases para un enfoque más cooperativo de las cuestiones de seguridad dentro de la OTAN (OTAN, 2024). Este enfoque se consolidaría más tarde con el Informe Harmel en 1967, que también abogó por una mayor flexibilidad y adaptabilidad en la política de seguridad de la OTAN, reconociendo la necesidad de abordar las preocupaciones de seguridad de manera más amplia y cooperativa (OTAN, 2024).

 

 

La doctrina de la respuesta flexible y el cuarto concepto estratégico

           

            La estrategia de represalia masiva de la OTAN formulada en el concepto estratégico citado anteriormente, empezó a cuestionarse[7] a medida que la Unión Soviética desarrollaba su capacidad nuclear, reduciendo la ventaja comparativa de la OTAN. Esto llevó al concepto de destrucción mutua asegurada (MAD)[8], donde ninguna superpotencia estaba dispuesta a lanzar un ataque nuclear masivo por miedo a la represalia (Martínez Isidoro, 2024). Sin embargo, la disuasión nuclear no impedía a la URSS amenazar a la OTAN en crisis locales, como la segunda crisis en Berlín de 1958-1962, lo que obligó a la Alianza a buscar una nueva estrategia.

 

            En este contexto, con la llegada de la administración Kennedy en 1961, Estados Unidos abogó por una postura menos nuclear y el desarrollo de una estrategia de respuesta flexible. Esta estrategia proponía utilizar una amplia gama de opciones diplomáticas, políticas, económicas y militares para disuadir un ataque enemigo, más allá de las armas nucleares. La estrategia de respuesta flexible identificaba tres tipos de respuestas militares: defensa directa, escalada deliberada y respuesta nuclear generalizada como último recurso (Ortega, 2024).

 

            Bajo estas circunstancias, el 16 de enero de 1968, la OTAN adoptó su cuarto Concepto Estratégico General para la Defensa del Área de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (MC 14/3), así como el documento complementario Medidas para Implementar el concepto para la Defensa del Área de la OTAN (MC 48/3)), que ponía en práctica la estrategia de respuesta flexible. Este concepto estratégico se mostró lo suficientemente flexible en su interpretación que permaneció vigente hasta el final de la Guerra Fría (Fuente Cobo, 2022).

 

 

            Para terminar, los cuatro conceptos estratégicos de la Guerra Fría, desde 1950 hasta 1968, ofrecen valiosas lecciones en retrospectiva. En relación con las estrategias de defensa, los conceptos estratégicos se centraron en la defensa colectiva y la disuasión nuclear. La OTAN aprendió que una estrategia efectiva de defensa debe ser flexible y adaptarse a los cambios en el entorno internacional. La defensa colectiva, que se basa en la cooperación y la solidaridad entre los integrantes, es fundamental para el éxito en la defensa. En cuanto al poder nuclear, se empleó como herramienta principal para disuadir a la Unión Soviética de atacar. La disuasión nuclear se convirtió en un elemento clave en la estrategia de defensa, sin embargo, también se reconoció que el poder nuclear no es infalible y que la cooperación y la diplomacia son fundamentales para mantener la paz.

 

            Si lo observamos desde la perspectiva del desarrollo tecnológico militar, se invirtió presupuesto significativo que incluyo la creación de armas nucleares, misiles balísticos y sistemas de defensa antimisiles. El desarrollo tecnológico militar fue crucial para mantener la superioridad militar y la seguridad, pero también se observó que la cooperación internacional y la restricción de armas nucleares son fundamentales para la estabilidad global (Cabrera Ortiz & Burgos Giraldo, 2023). Finalmente, durante este periodo, también se aprendió que la diplomacia de defensa es fundamental para mantener la paz y la seguridad, y que la cooperación internacional es esencial para resolver conflictos diplomáticamente y prevenir la guerra.

Bibliografía

Tapia Blandón, F. j. (01 de Mayo de 2024). Centro de Estudios Estratégicos de Relaciones Internacionales. Obtenido de Conceptos Estratégicos de la Otan: Los Principios de las Acciones Geopolíticas de la Alianza Atlántica: https://www.ceeriglobal.org/wp-content/uploads/2023/04/Los-Conceptos-Estrategicos-de-la-OTAN.docx.pdf

Vásquez Orbaiceta, G. (02 de Mayo de 2024). Universidad de Navarra Global Affairs. Obtenido de Conceptos estratégicos de la OTAN: Los predecesores de Madrid 2022: https://www.unav.edu/web/global-affairs/conceptos-estrategicos-de-la-otan-los-predecesores-de-madrid-2022

Fuente Cobo, I. (2022). Los ocho conceptos estratégicos de la historia aliada. Madrid: Ministerio de defensa de España.

Bauer, P. ()# de Mayo de 2024). Britannica. Obtenido de New Look: https://www.britannica.com/topic/New-Look-United-States-history

OTAN. (03 de Mayo de 2024). North Atlantic Treaty Organization. Obtenido de The Three Wise Men Report and the origins of the NATO Science for Peace and Security Programme: https://www.nato.int/cps/en/natohq/news_139363.htm

OTAN. (03 de Mayo de 2024). North Atlantic Treaty Organization. Obtenido de Harmel Report: https://www.nato.int/cps/en/natohq/topics_67927.htm

Martínez Isidoro, R. (04 de Mayo de 2024). defensa.com. Obtenido de Estrategias nucleares en la OTAN: https://www.defensa.com/opinion/estrategias-nucleares-en-otan

Ortega, P. (04 de Mayo de 2024). Nueva Sociedad. Obtenido de La OTAN ante los retos globales (1987-2022): https://nuso.org/articulo/301-la-otan-ante-los-retos-globales-1987-2022/

Cabrera Ortiz, F., & Burgos Giraldo, M. Á. (2023). La estrategia de compensación militar para enfrentar los desafíos de la seguridad y la defensa nacionales. En E. Pastrana Buelvas, S. Reith, & F. Cabrera Ortiz, Transición del orden mundial : impactos en las estrategias de seguridad y defensa en Colombia y la región (págs. 505-536). Bogotá: Ociones Gráficas Editores Ltda.

Jiménez Barca, A. (05 de Mayo de 2024). El País. Obtenido de Francia ultima su retorno a la estructura militar de la OTAN: https://elpais.com/diario/2009/02/05/internacional/1233788405_850215.html

 

 

[1] Uno de los hitos clave en este proceso fue la política de distensión, también conocida como «detente», que se llevó a cabo durante la administración de Richard Nixon en Estados Unidos y Leonid Brezhnev en la Unión Soviética. Esta política implicó una serie de negociaciones y acuerdos destinados a reducir las tensiones y promover la cooperación en áreas como el control de armas, la reducción de la carrera armamentista y la promoción del intercambio cultural y económico. Además, se establecieron canales de comunicación directa entre las potencias nucleares, como la «línea roja» entre Washington y Moscú, para reducir el riesgo de malentendidos que pudieran desencadenar un conflicto nuclear accidental No se especifica ningún origen..

[2] Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

[3] Supreme Allied Commander Europe.

[4] Supreme Headquarters Allied Powers Europe.

[5] “Las líneas generales de esta nueva estrategia que se conoció como de represalia masiva fueron expuestas en un discurso del secretario de Estado, John Foster Dulles, el 12 de enero de 1954 y se convirtieron en el elemento clave de la nueva estrategia de la OTAN. Venían a decir que, en un mundo en el que «el advenimiento de los sistemas de armas atómicas cambiará drásticamente las condiciones de la guerra moderna», las armas nucleares debían ser usadas desde un primer momento” (Fuente Cobo, 2022, p. 29).

[6] El informe fue elaborado por tres ministros de Asuntos Exteriores de la OTAN: Lester Pearson de Canadá, Gaetano Martino de Italia y Halvard Lange de Noruega. Emitido en un momento de crecientes tensiones internacionales y cambios en la política global, el informe abogó por una mayor cooperación política dentro de la alianza. Uno de los puntos destacados del informe fue la importancia de fortalecer la consulta política entre los países miembros de la OTAN sobre todos los aspectos de las relaciones Este-Oeste. Esto incluía no solo cuestiones militares, sino también aspectos políticos y diplomáticos, reconociendo la necesidad de una respuesta colectiva y coordinada frente a los desafíos y crisis internacionales (Vásquez Orbaiceta, 2024).

[7] Francia se retiró del Comando Militar Integrado de la OTAN en 1966 debido a su deseo de recuperar la plena soberanía en su territorio, que consideraba mermada por la presencia permanente de elementos militares aliados. El presidente francés de Gaulle anunció esta decisión al presidente estadounidense Lyndon B. Johnson, argumentando que los cambios en Europa y en la situación mundial no justificaban las disposiciones militares tomadas tras la firma de la Alianza en 1949. De Gaulle buscaba que Francia actuara de forma más autónoma y equilibrada a nivel global, lo que llevó a la retirada del mando militar integrado de la OTAN, aunque sin cuestionar su compromiso con la defensa colectiva de la Alianza (Jiménez Barca, 2024).

[8] Mutually Assured Destruction.

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Fabricio Cabrera

Escribe en el área de Defensa, sobre Estrategia conjunta y coordinada