Pido a Rabin hacer concesiones y dice queNo puede porque Israel es débil. Así que le doy más armas y entonces dice que no necesita hacer concesiones porque Israel es fuerte”. Henry Kissinger.

 

El 7 de octubre de 2023, el terrorista Hamás atacó un asentamiento israelí, dejando alrededor de 1200 muertos y 200 secuestrados. Habría que ser un criminal irredento, un fanático resentido, o estar bajo el efecto de las drogas—o todas las anteriores—para no condenar la cobarde masacre, o aún peor, sugerir algún tipo de justificación para la misma.

También pecaría, cuando menos de ignorante, quien fuera indiferente a la exagerada respuesta israelí que desconoce elementales principios de la conducción operacional como la distinción y la proporcionalidad; aplicando represalias prohibidas, en una réplica que aparentemente deja ya casi 20000 muertos del lado palestino, mostrando matices de limpieza étnica.

Más allá de lo lamentable humanitario, el objetivo de esta columna apunta a mirar con objetividad los hechos, sus antecedentes y, como es lógico, analizar el rol que tienen los Estados Unidos en este conflicto, particularmente su irrestricto compromiso con el Estado de Israel, en lo que muchos consideran ha sido un error estratégico de la potencia norteamericana.

Si aceptamos que “la historia de los hombres es la historia de las guerras”(Spengler, Oswald, 1934), lo que hoy conocemos como Israel y Palestina, sí que son testigos de esta realidad. La historia de estas tierras reposa sobre sangrientos enfrentamientos y masacres inveteradas que se han convertido casi en parte del paisaje. Recordemos, por ejemplo, la descripción bíblica de la conquista de Canaán por Josué, donde se dice que no quedó superviviente alguno.(Garaudy, 2006, p. 137) Siglos después, en el año 1920, atacantes árabes abrieron fuego en un asentamiento sionista matando a muchos de sus pobladores, hecho que se repitió de manera similar durante las protestas árabes en abril de ese mismo año.(Fromkin, 2001, p. 446) Y 28 años más tarde, tropas del Irgún israelí penetraron en el poblado de Deir Yassin, matando a más de 200 pobladores palestinos.(Garaudy, 2006) Esto, sin mencionar las luchas intestinas al interior del pueblo árabe entre Chiitas y Sunitas, Hachemitas y Saudíes,  Wahabitas y Salafistas, por citar solo algunas con reconocidos saldos de sangre.

Muchos cuestionan el papel protagónico, aunque no necesariamente benéfico, de los Estados Unidos al lado de Israel, este último considerado por más de 50 años el principal aliado de aquél. Quienes dudan de esta alianza, la consideran inequitativa, desbalanceada y poco útil para los Estados Unidos. Se señala también que el incondicional apoyo a Israel, ha traído efectos contrarios a los deseados en los esfuerzos de paz en el Medio Oriente.

Los hechos de este favoritismo son plausibles. Citando algunos, en 1947 Estados Unidos ejerció, durante la administración Truman, una influencia extraordinaria en la Asamblea General de la ONU para aprobar la resolución de partición de Palestina, concediendo el 52% del territorio a una población judía que representaba entonces el 32% de habitantes.(Garaudy, 2006) Desde 1976, Israel es el principal receptor de ayuda por parte de los Estados Unidos, beneficiándose de una cláusula especial que obliga a entregar la apropiación presupuestal no más allá del mes de enero de cada año.(Mearsheimer & Walt, 2008)

También inquieta la ambigüedad de Estados Unidos en diversos aspectos, como el exigir a muchos estados su adhesión al Tratado de No Proliferación de armas nucleares, mientras Israel estructuraba su arsenal nuclear ante la mirada impasible de su aliado occidental.(Mearsheimer & Walt, 2008) Lo mismo sucede con la severidad con la que Estados Unidos sanciona a estados señalados de violar derechos humanos, que contrasta con la pasividad—por no decir indolencia—para actuar de la misma forma frente a las cometidas por Israel(Walt, 2018) Para la muestra, “entre 1972 y 2006, Washington vetó 42 resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que eran críticas con Israel”(Mearsheimer & Walt, 2008, p. 40) Esta acción se repitió al pasado 18 de octubre, cuando nuevamente vetó una resolución que pedía revocar la orden israelí de evacuación de Gaza. (Paz y Seguridad, 2023). Es muy probable que, en su relación con Israel, Estados Unidos haya caído en un error muy común de las grandes potencias y en general de muchos estados, como lo es confundir intereses vitales con intereses nacionales; no siendo atrevido decir que, aunque es incontestable que la existencia del estado hebreo es un interés para los Estados Unidos, esto no significa necesariamente que sea un interés vital. Aquí, probablemente, yace la raíz de este error estratégico.

Estados Unidos justifica sus actuaciones frente a Israel a partir de la especial relación que une los dos estados. Seguramente la sombra del holocausto promueve en mucho este interés norteamericano, sumado al argumento de que Israel es la única democracia estable en medio de los regímenes autoritarios tan propios de la región(Kaplan, 2018). Aunque esto es cierto, es más creíble la existencia de un sólido lobby pro-israelí que ejerce una influencia enorme en la política exterior norteamericana. Este lobby es legítimo, pues lo puede hacer Israel tanto como cualquier otro estado o corporación al interior del Congreso e incluso otras entidades del gobierno norteamericano. Lo nocivo es que, como se expuso anteriormente, los intereses de Israel no necesariamente son coincidentes con los de Estados Unidos y, al contrario, pueden ser diametralmente opuestos.

La posición de Estados Unidos frente a Israel, además de demandar importantes recursos, ha generado animadversión y, cuando menos, suspicacia en países de la región y en muchos aliados de los norteamericanos. Ni qué decir del estímulo que genera para la radicalización de activistas musulmanes que son cooptados por redes terroristas para combatir la alianza “cruzado-sionista” materializada por Estados Unidos e Israel.(Lacey, 2008, p. 2) Este favoritismo generado por la “relación especial” despierta aprehensión, desconfianza, desconcierto e incluso antipatía hacia el estado norteamericano, minando la reputación que se espera de una potencia mundial.

La disputa geopolítica actual por la configuración de un nuevo orden internacional, obliga a que los Estados Unidos corrijan su postura estratégica frente a Israel, dejando de lado el favoritismo y procurando tratar al estado hebreo en la misma condición de otros aliados o, simplemente, como un estado más. Esta revisión redundaría, seguramente, en una actitud menos agresiva y más respetuosa del derecho internacional por parte de Israel, mermando de paso la desconfianza que EEUU despierta en otros estados, principalmente árabes, producto de esa “relación especial”. Eso sí, deben seguir combatiendo decididamente el terrorismo cualquiera sea su manifestación u origen. Estos son imperativos, si la potencia norteamericana aspira a seguir sosteniendo su posición hegemónica global o mínimo regional.(Walt, 2018) Reprochar, igualmente, a las masas que últimamente protestan en calles y campus universitarios de EEUU y el mundo, quienes bajo la premisa de “Free Palestine” solamente dan muestra de ideologización militante e ignorancia generalizada.

Pero no es posible llamarnos a error, pues teniendo en cuenta el enorme poder del lobby israelí en EEUU, unido a su tradición diplomática y sumado a la evidente debilidad del Presidente Biden, errático en  “casi cada decisión importante de política exterior y asuntos de seguridad nacional durante las cuatro últimas décadas”(Gates, 2015, p. 288) como lo sentenció el exsecretario de defensa Robert Gates; lo más probable es que esta columna haya especulado sobre un imposible. Por la estabilidad y la paz global, ojalá no sea así.

 

Referencias:

Fromkin, D. (2001). A peace to end all peace: The fall of the Ottoman Empire and the creation of the modern Middle East (1st Owl Books ed). H. Holt.

Garaudy, R. (2006). Los mitos fundacionales del estado de Israel. Fica (Fundación para la Investigación y la Cultura).

Gates, R. M. (2015). Duty: Memoirs of a Secretary at war (First Vintage Books edition). Vintage Books, a division of Penguin Random House LLC.

Kaplan, R. D. (2018). The return of Marco Polo’s world: War, strategy, and American interests in the twenty-first century (First edition). Random House.

Lacey, J. (Ed.). (2008). The canons of jihad: Terrorist’s strategy for defeating America. Naval Institute Press.

Mearsheimer, J. J., & Walt, S. M. (2008). The Israel lobby and U.S. foreign policy (1st pbk. ed). Farrar, Straus and Giroux.

Paz y Seguridad. (2023). Israel-Palestina: Estados Unidos veta en el Consejo de Seguridad una resolución que llamaba a revocar la orden de evacuación de Gaza. https://news.un.org/es/story/2023/10/1524997

Spengler, Oswald. (1934). Años de Decisión: Vol. XXV. Ercilla.

Walt, S. M. (2018). The Hell of good intentions: America’s foreign policy elite and the decline of U.S. primacy (First edition). Farrar, Straus and Giroux.

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JORGE GALINDO

Escribe en el área de Geopolítica de los Conflictos sobre la región de América Anglosajona.