Este artículo examina los desafíos que enfrenta Europa dos años después de la invasión rusa a Ucrania. Se destaca la amenaza existencial al sistema democrático europeo, abordando estrategias militares y políticas. Se analiza la integración de nuevos miembros a la OTAN y la UE, señalando retos burocráticos y políticos. Además, se destaca la necesidad de estandarizar la adquisición de capacidades de defensa, el aumento del gasto militar, ya que la escasez de recursos, la desindustrialización y el cambio climático añaden complejidad a la producción de armamento. La cooperación global se presenta como esencial con posibles oportunidades para la industria militar, incluyendo la colombiana.

 

El 24 de febrero de 2022, Putin anunció la “Operación Militar Especial”, marcando el inicio de la invasión rusa en Ucrania con la ambición de lograr tomar rápidamente el control político y militar del país, mientras enviaba un claro mensaje a Occidente sobre sus ambiciones expansionistas, además de detener cualquier intención de expansión de la Unión Europea (UE) y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Dos años después, el coraje del pueblo ucraniano y la crucial ayuda de países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania y Corea del Sur, entre otros, han impedido que las ambiciones de Putin se materialicen hasta el momento.

 

Para Europa, esta invasión representa una amenaza existencial al sistema democrático. En los últimos dos años, la UE ha implementado múltiples medidas en contra de Rusia y algunos de sus aliados; en este camino ha venido ajustando una estrategia que le permita reactivar sus sistemas de seguridad y defensa, plantear una ayuda más efectiva a Ucrania y a otros países que se sientan amenazados, mejorar su economía y mantener la iniciativa a nivel diplomático y geopolítico frente a Rusia. Aunque la estrategia abarca varios campos, en esta oportunidad analizaremos los retos más importantes en las áreas, militar y política.

 

Militar

Europa y sus aliados celebran que países como Suecia y Finlandia hagan parte recientemente de la OTAN. Actualmente están buscando alternativas para la anexión otros países, lo cual es considerado existencial. Sin embargo, esto representa grandes retos desde el punto de vista burocrático. Ucrania no podrá ser inmediatamente miembro de OTAN por estar en curso la invasión de Rusia en su territorio. Ucrania pareciera estar más preparado que cualquier otro país para hacer parte de esta organización, gracias a la ayuda en armamento, municiones, equipos de comunicaciones entre otros, además, de una continua asesoría, lo cual supone un avance importante en doctrina, inteligencia y en general en estandarización de técnicas, tácticas y procedimientos, incluyendo la consecución de una estrategia alineada a los propósitos de OTAN.

 

Por otra parte, la necesidad latente de proveer municiones y armamento a Ucrania sigue siendo una prioridad. Frente a esta necesidad, la UE, entre otras medidas, ha decidido estandarizar los procedimientos de adquisición de capacidades de defensa. Esto representa un enorme reto toda vez que en materia de seguridad y defensa se deben alinear los objetivos estratégicos, mejorar o modernizar los equipos, integrar las empresas del sector defensa, mejorar la tecnología incorporando inteligencia artificial y computación cuántica, entre una interminable lista de actividades que requiere de una voluntad política sin precedentes. Esto en conjunción con la alineación estratégica de OTAN.

 

La UE aporta aproximadamente el 20 % de la capacidad militar de OTAN, países como Estados Unidos, Reino Unido, Noruega, y Turquía suman el porcentaje restante. Por esto el rol de la UE debe ser mucho más participativo, esto toma aún más relevancia ad-portas de las próximas elecciones en EE. UU. El hecho de que se haya aumentado a un 2 % la destinación del PIB de la UE al sector defensa es solo un paso que, aunque importante, pareciera no dar una solución a la velocidad esperada. Adicionalmente, países como Alemania han venido en una etapa de desindustrialización, obligando a corregir sus metas económicas en la búsqueda de un aumento en la producción de armas y municiones de manera expedita o, por lo menos, a mayor velocidad que la actual.

 

Como si fuera poco, el cambio climático impone restricciones a esta producción. Se requiere más energía y mayores recursos naturales actualmente escasos o costosos. En este momento —según analistas— el problema no son los recursos económicos; los paquetes de ayuda económica están siendo aprobados. En el caso de la UE, recientemente fue aprobado un paquete de 50 billones de euros, seguramente muy pronto el paquete de EE. UU. también será aprobado y así otros paquetes de ayuda que están pendientes. Sin embargo, en el mercado no hay municiones ni armamento suficiente para la demanda. Para tener una idea del problema, existen récords de gasto de munición de algunas armas en Ucrania en donde se consume en un mes, lo que se produce en un año en EE. UU.

 

Reino Unido, inmerso en una incertidumbre política por el BREXIT y las próximas elecciones, plantea una nueva relación de seguridad con la UE, que implica una agenda diplomática apretada que, aunque pueda dar frutos, es poco probable que estos se den en el corto plazo.

Político

Además de lo que puede lograr la UE militarmente con la OTAN, es necesario, de manera alternativa, continuar con la política de “Enlargement,” significando la inclusión de otros miembros a la UE. Esta es una manera de adherir países que se comprometan a mantener los valores democráticos que Occidente busca defender de autocracias como la del gobierno ruso y otros países.

 

Actualmente, —además de Ucrania— Moldavia y Georgia son países que pasaron de aspirantes a candidatos. Sin embargo, existen varios retos considerables; la UE establece requisitos que los países aspirantes deben completar, sin que esto les garantice el acceso. El proceso puede tardar alrededor de cinco años en el más expedito de los casos, adicionalmente, los países miembros actualmente tienen poder de veto, lo que demanda un esfuerzo diplomático adicional. Aunque en este momento exista consenso entre los miembros, se prevé que Hungría puede ser un país que ejerza su derecho a veto.

 

A nivel interno, los partidos políticos no perderán la oportunidad de explotar estas decisiones con fines políticos. Así mismo, el cumplimiento de todos los requisitos por parte de los países aspirantes puede generar tormentas políticas internas, en razón a que deben ajustar leyes, políticas públicas, infraestructura y otros cambios que, en determinados casos, inclusive incluye cambios constitucionales. Esto representa demoras extra. Para el caso de Ucrania, se calcula que se convertiría en miembro de la UE en cinco años. Para otros países, el tiempo es incierto.

Conclusión

Los retos que tiene Europa y la UE son el reflejo de lo que está sucediendo en el mundo. El sistema internacional es altamente burocrático y regularizado, esto por lo menos invita a la reflexión sobre su efectividad a la hora de enfrentar amenazas que requieren acciones casi inmediatas y que, como está planteado, no es posible hacer demasiado.

La desindustrialización que supone una economía más enfocada a los servicios y, por ende, menor huella de carbono, no se alinea con los retos actuales de producción, principalmente en materia de seguridad y defensa, asunto que no ocurre a la hora de producir otros bienes, por ejemplo, vehículos eléctricos, baterías, material de apoyo a infraestructura, etc.

La cooperación entre Europa, las potencias occidentales y los países en desarrollo del sur global es esencial. Un análisis detallado podría revelar oportunidades para la industria militar, incluyendo la de Colombia, en un contexto global que demanda soluciones colaborativas y estratégicas.

Artículos del autor

Fabián Giraldo

Escribe en el área de Geopolítica de los Conflictos, sobre la Región Europa y Eurasia.