Los recientes ataques terroristas de Hamas en Israel y la fuerte respuesta del gobierno de Netanyahu han elevado las tensiones entre israelíes y palestinos, nublando el panorama geopolítico en el Medio Oriente. En medio de unas nuevas ofensivas militares queda la preocupación sobre la solución al histórico conflicto entre los dos pueblos y los impactos de las dinámicas diplomáticas de los últimos años. 

La Franja de Gaza es considerado uno de los territorios que formaría parte del Estado Palestino. En 2005, Israel se retira de esta región, incluso usando la fuerza en contra de sus propios ciudadanos, para entregarla a la Autoridad Palestina (la institución que debería fungir como gobierno del eventual Estado Palestino). Un año después, Hamas gana las elecciones derrotando a Fatah, el movimiento que durante décadas había liderado dicha autoridad, intensificando una disputa por su liderazgo. Se enfrentan pues un movimiento que, tras una larga historia de violencia moderó su posición frente a la existencia de Israel, y Hamas, considerado un grupo terrorista por una multitud de naciones. En 2007, este último se hace al control absoluto de la Franja de Gaza, materializando la segmentación.

Desde entonces, Hamas ha impuesto su norma y ha utilizado este espacio como santuario para atacar a Israel, especialmente por medio de cohetes. La respuesta israelí ha sido siempre contundente, por medio de bombardeos estratégicos en contra de objetivos de Hamas, pero causando enormes pérdidas humanas y graves afectaciones a la población civil (UNRWA, 2014). Israel también bloquea la Franja de Gaza, controlando algunos cruces de ingreso, e incluso su espacio marítimo. Lo propio hace Egipto con el cruce de Rafah, pues también considera a Hamas como grupo terrorista, siendo una amenaza para su territorio (BBC, 2015). Varias confrontaciones violentas se han presentado desde 2008, pero la de 2023 es la de mayor intensidad por la dimensión de la incursión terrorista.

Por el lado de Israel, la continua construcción de asentamientos en territorios que serían del Estado palestino ya venía profundizando la violencia. Especial sensibilidad generan aquellos en Jerusalén Oriental, territorio que en algunas propuestas de paz constituiría la capital del Estado Palestino. Algunos residentes de dichos asentamientos han incrementado la violencia frente a palestinos, quienes a su vez responden con la fuerza (B’Tselem, s.f.). Además, la configuración de un gobierno que incluye movimientos y figuras nacionalistas, algunos considerados anti-árabes, no ha favorecido la distención. De hecho, se ha generado una división en el ambiente político interno, con grandes manifestaciones populares en su contra, por una reforma a la justicia considerada antidemocrática. Otros hechos recientes se suman a la lista de reproches palestinos: las intervenciones de las fuerzas de seguridad israelí en la mezquita de Al-Aqsa en abril, la incursión militar en el campo de refugiados de Jenín en julio, y hasta el asesinato de la periodista Shireen Abu Akleh, en mayo de 2022.

Estos hechos han alimentado un círculo vicioso en el cual Hamas y otros grupos armados argumentan que el sitio sobre Gaza y la ocupación de Palestina motiva los ataques con cohetes, mientras que Israel justifica los bombardeos y el sitio de la Franja como consecuencia de dichas acciones terroristas.

En el corto plazo, resulta difícil pensar en un nuevo acercamiento entre las partes. La escalada de violencia tendrá un costo muy alto en vidas humanas, en destrucción de infraestructura y en el incremento de la desconfianza y odio. Si bien son actos de violencia realizados específicamente por Hamas y otros grupos armados, será difícil evitar la animosidad entre palestinos e israelíes en general. Pero en ocasiones, es justamente el profundo nivel de degradación el que motiva a las partes a acercarse.

Los líderes globales y los gobiernos de la región han tenido un rol impactante en estas dinámicas. Es posible pensar que algunos acuerdos firmados en los últimos años para reconocer a Israel, y algunas estrategias de diplomacia, fueron alimentando un sentido de exclusión de los palestinos. Bajo los Acuerdos de Abraham de 2020 se logró una normalización de las relaciones bilaterales entre Israel, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin. Posteriormente se sumaron Marruecos y Sudán. Durante el gobierno de Donald Trump se lanzó una propuesta de paz unilateral, construida sin participación de los palestinos y aplaudida por Israel (The Guardian, 2020). Esto, acompañado del reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Trump (resultado que se ha entendido debería surgir del proceso de paz entre las partes).

Como agravante, estaba el acercamiento que venían realizando Israel y Arabia Saudita, mediado por Estados Unidos. El interés de los árabes de desarrollar un programa de energía nuclear ha motivado avanzar en el reconocimiento de Israel y la normalización de las relaciones bilaterales. Sin embargo, dicho proceso podría excluir una exigencia del cumplimiento de los derechos palestinos, lo que sería visto por estos como una traición a su causa (Sternfeld, 2023).

También está el dilema iraní. Teherán también ha venido realizando una serie de acercamientos diplomáticos con Arabia Saudita, mediados por China. Este tipo de acercamientos podrían cambiar el panorama geopolítico de toda la región. Sin embargo, algunas voces insisten en que Irán está detrás de la escalada terrorista de Hamas, debido al altísimo nivel operativo del grupo, pero no hay certeza de dicha participación, y el gobierno iraní lo niega enfáticamente. En últimas, este tipo de acciones pondría en riesgo su estrategia de acercamiento al mundo árabe, y por extensión, eventualmente, a occidente —aunque esto sigue siendo remoto—. Tampoco se descarta que Hezbollah, cercano a Teherán, termine aprovechando la coyuntura para atacar a Israel desde el norte empeorando el escenario. Washington y Londres han enviado unidades militares para aumentar la disuasión frente a Irán, insistiendo en la posibilidad de responder si Teherán o Hezbollah explotan el escenario a su favor.

El panorama es desolador. Pero para avanzar es necesario reconocer que no será posible realizar una paz en la región de forma unilateral, ni por medios militares. Las soluciones deben pasar por la mesa de discusión. Si bien el asunto despierta pasiones en la opinión pública, es un error pensar que entre palestinos e israelíes hay ‘buenos’ y ‘malos’, que unos tienen la razón y los otros no. La falsa dicotomía de los calificativos proisrael/propalestina ha generado más daño y confusión que claridad sobre el problema. Tanto israelíes como palestinos tienen derecho a su Estado, y si bien las mayorías quieren existir en paz, radicales en ambos bandos, quienes niegan el derecho del otro, se han convertido en el principal obstáculo para lograrlo.

Es por eso por lo que algunos líderes globales y gobiernos de la región tienen un rol esencial. Por supuesto, es necesario resolver el dilema del interlocutor legítimo en Palestina. ¿Será posible un acuerdo Fatah-Hamas? ¿Se logrará de alguna forma el reconocimiento de Israel por parte de Hamas? En el contexto de una eventual distención entre Irán y el mundo árabe, Teherán podría hablar al oído de algunos de estos grupos armados, mientras los países árabes ayudan a resolver el asunto del liderazgo Palestino. Por supuesto, en la coyuntura, esto parece remoto.

Estados Unidos, los países europeos y eventualmente Arabia Saudita, si se retoman los acercamientos con Tel Aviv, podrían motivar a Israel a regresar a la mesa. Israel debería construir puentes y empoderar a los moderados en Palestina, y debería evitar la intensificación del sufrimiento de los civiles en Gaza. La violencia indiscriminada solo genera mayor odio hacia Israel, y a largo plazo, es contraproducente para sus intereses. Las guerras irregulares, se debe recordar, tienden a durar años y frecuentemente terminan con la derrota del poderoso, especialmente cuando los civiles no están de su lado.   

Referencias Bibliográficas

BBC News (28 de febrero de 2015). Egypt court puts Hamas on terrorist list. BBC News. https://www.bbc.com/news/world-middle-east-31674458

Sternfeld, L. (28 de octubre de 2023). Atoms for peace 2.0? On negotiations between Israel and Saudi Arabia. Foreign Policy Research Institute. https://www.fpri.org/article/2023/10/atoms-for-peace-2-0-on-negotiations-between-israel-and-saudi-arabia/

The Guardian (2020, jan 28) Trump unveils Middle East peace plan without Palestinian support. The Guardian. https://www.theguardian.com/world/2020/jan/28/donald-trump-middle-east-peace-plan-israel-netanyahu-palestinians

The Israeli Information Center for Human Rights in the Occupied Territories – B’Tselem (s.f.) Settler Violence = State Violence. https://www.btselem.org/settler_violence_updates_list

United Nations Relief and Works Agency for Palestine Refugees in the Middle Ease UNRWA (2014). 2014 Gaza Conflict. https://www.unrwa.org/2014-gaza-conflict    

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Palma, O. –
La geopolítica y la diplomacia de defensa son esenciales en un mundo interconectado. La geopolítica analiza la interacción entre geografía, política y actores globales. La diplomacia de defensa se centra en relaciones y estrategias internacionales de paz.

OSCAR PALMA

Escribe en el área Geopolítica de los Conflictos, sobre las regiones del Norte de África, Medio oriente , Asia central Y Latinoamérica

Perfil

Subteniente en retiro del Ejercito Nacional, desempeñándose en el arma de Justicia, como profesional Internacionalista. Actualmente es profesor de carrera de la Facultad de Estudios Internacionales, Políticos y Urbanos de la Universidad del Rosario. Conferencista recurrente de varios centros de estudios oficiales nacionales e internacionales, incluyendo la Escuela Superior de Guerra y el George Marshall European Center for Security Studies.

EDUCACION A RESALTAR

Doctor en Relaciones Internacionales, 2013
London School of Economics and Polítical Science (Reino Unido)

Magister en Estudios en Seguridad Internacional, 2008
University of Leicester (Reino Unido)

Aparte de su pregrado como internacionalista, ha desarrollado una serie de estudios en Colombia y en el exterior, y como parte de diversos trabajos investigativos.