El continente europeo se ha estructurado geopolíticamente sobre la base de un importante número de conflictos bélicos entre sus pueblos a lo largo de la historia, promovidos por sucesiones, revoluciones, motivos religiosos, económicos, expansionistas, etc.
Nuestra Europa moderna ha estado disfrutando del mayor espacio de tiempo de paz que haya conocido nunca desde la finalización de la II Guerra Mundial. Una sensación de seguridad que se incrementó con la desaparición URSS y de su alianza militar, el pacto de Varsovia, y, sin duda, por la creación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), paradigma de organización de defensa colectiva.
La primera crisis de seguridad que encaró Europa fue la guerra de los Balcanes, donde todas las estrategias de defensa fallaron en toda su extensión. Un conflicto intraestatal, con componentes religiosos y con apoyos de cada uno de los actores locales por diferentes países. Este conflicto armado se saldó con la creación de nuevos Estados, aunque las heridas se mantuvieron abiertas durante años.
Ahora surge una nueva crisis con la agresión injustificada, en dos etapas, por Rusia contra su vecino y antiguo socio Ucrania. Una primera etapa con la anexión unilateral y por la fuerza de la península de Crimea en el año 2014 (Priego, 2014), es el primer acto de la planificada campaña por el presidente de Rusia, Putin, para aumentar su presencia e influencia en esa zona.
Esa campaña fue el campo de pruebas de una nueva doctrina estratégica rusa promovida por el General Valeri Gerasimov, recogido en el ensayo “El valor de la ciencia en la anticipación”. En este documento, plantea lo que será la base de la doctrina estratégica rusa en la última década: la utilización e integración de la parte militar con el resto de departamentos gubernamentales del país, focalizando la utilización de medios y capacidades no militares en el desarrollo de los conflictos (Colom, 2018).
Y de esta forma se materializa lo que ya estaba escrito. La utilización, en la segunda etapa de un Proxy (actor interpuesto) como fuerza de reemplazo al primer contingente militar ruso cuando éste fue debilitado. El objetivo táctico principal ruso de llevar a cabo una guerra relámpago (Blitzkrieg) (Hobson, 2010; Vigor, 1983) obteniendo la rápida destrucción del ejercito ucraniano y la ocupación del territorio para alcanzar “paz por territorios” en la negociación final del conflicto no pudo conseguirse. Tampoco se logra liderar el relato en los medios, redes sociales y opinión pública europea. Aunque utilizaron todos los medios a su alcance, no consiguieron la complicidad de las redes, solo de algunos muy identificados valedores del presidente Putin fuera de sus fronteras. Sus campañas de desinformación no consiguieron modificar la opinión en contra de la agresión rusa sobre el pueblo ucraniano.
Los ciberataques para limitar o neutralizar los sistemas de defensa anti aérea, los sistemas de comunicaciones de mando y control, tuvieron escaso o nulo éxito, pasando a una fase del combate propia de la Primera Guerra Mundial, convencional, de posiciones fijas de trincheras, casamatas, etc., y actuaciones contra la retaguardia civil ucraniana con drones y misiles para intentar doblegar a la población.
La Unión Europea ha virado, desde el apoyo económico para equipos de autoprotección, a material militar pesado ofensivo, incluso yendo más allá con una larga lista de sanciones de todo tipo al Estado ruso, que se verá su importancia en el medio plazo.
Pero ¿está Europa preparada para un conflicto expansivo en su territorio? No hay que olvidar que se debe diferenciar la Unión Europea de la Europa continental, y en este sentido, la Unión Europea como entidad supranacional marca una agenda política en materia de seguridad y defensa que, en el ámbito militar, resulta ambiciosa sobre todo en lo que corresponde a la industria de defensa.
Así, el Alto Representante Josep Borrell, marcó como línea prioritaria en una de sus últimas conferencias, pronunciada en el Instituto de Estudios de Seguridad de la Unión Europea, la seguridad como concepto multidimensional, ante la interconexión entre todos los factores implicados en la misma(Borrel, 2023). Es por ello, por lo que la necesidad de entender a la Unión Europea como un conjunto de identidades que deben confluir en una común, es prioritario para poder establecer los mecanismos preventivos ante conflictos futuros dentro de nuestras fronteras.
Referencias Bibliográficas.
[Priego, A. (2014). ¿Crimea, possesio o propietas? Razón y fe, 269(1388-1387), 457-469.
Ver Colom, G. (2018). La doctrina Gerasimov y el pensamiento estratégico ruso contemporáneo. Ejército: de tierra español, (933), 30-37.
Hobson, R. (2010). Blitzkrieg, the revolution in military affairs and defense intellectuals. The Journal of Strategic Studies, 33(4), 625-643. Véase también: Vigor, P. H. (1983). Soviet Blitzkrieg Theory. Springer.
Borrell, J. Rethinking ‘security’ in a world of power politics: Speech by High Representative Josep Borrell at the EU ISS annual conference. EU Institute for Security Studies. 27/06/23
RAFAEL MONSALVE
Escribe en el área Geopolítica de los conflictos, sobre las Regiones de Europa y Eurasia
Perfil
Teniente en retiro de la Infantería de Marina de la Armada española con 20 años de servicio. Actualmente es consultor internacional de asuntos públicos para diversas entidades españolas.
EDUCACION A RESALTAR
Magister en Seguridad y Defensa, 1995. Universidad Complutense – CEESEDEN (España)
Magister en Defensa Nacional, 2007. Universidad Rey Juan Carlos (España)
Ha desarrollado estudios en diversas especialidades con instituciones españolas, estadounidenses y la ONU, en diversos ámbitos de inteligencia, defensa y seguridad.
