En los últimos 20 años, el foco estratégico internacional de occidente y, más concretamente, el de Estados Unidos, estaba centrado hacia el oriente medio. Mientras tanto, China ha mantenido su crecimiento de manera integral, especialmente en lo económico, y por supuesto en los demás instrumentos del poder como lo son el militar, el diplomático y el informacional. Si lo vemos en amplio espectro, lo que se identifica como Asia-Pacífico representa el área con la mayor cantidad de población del planeta, y tiene un sinnúmero de rivalidades con impacto geopolítico global.
Esta es la región que hoy representa el surgimiento de la percepción de que el poder de Estados Unidos está en declive; es la región donde se configura un conflicto de características devastadoras, como lo sería una invasión china sobre Taiwán; es la parte del mundo donde poderes con influencia geopolítica mundial, como lo son Japón y Corea, hacen que la región cobre crucial importancia. Además de ello, y de otra cantidad de factores, como la guerra, que técnicamente se mantiene entre Corea del Norte y Corea del Sur, y el desarrollo de armas nucleares bajo el régimen de Kim Young Un en el norte de la península, tienen el Asia-Pacífico con una dinámica de riesgo permanente (The National Bureau of Asian Research, 2022).
Por ello, el análisis geopolítico de la región —haciendo énfasis en temas estratégicos— es una actividad que esta sección de nuestro blog tratará de hacer periódicamente, y buscará plantear preguntas que permitan entender su situación, o pensar en lo que podría ocurrir en una región tan importante como la descrita en estas líneas.
Muchos temen que el crecimiento de China no tenga reversa y la competencia con Estados Unidos pueda ser devastadora para occidente, e incluso, la democracia en general. Una de las cosas que se debe tener en cuenta en un mundo multipolar, es que ninguna competencia de poderes se gana sin aliados, sin amigos. Veamos en los siguientes párrafos cómo, en la estrategia norteamericana, se deberían comprender a fondo algunos de los aliados en la región del Asia-Pacífico.
Para el caso de esta región, y en especial para lo que hoy representa la competencia entre China y Estados Unidos por lograr o mantener la supremacía mundial, las alianzas son clave para alcanzar la victoria, ya sea en la competencia misma o en una potencial y no deseada guerra. Aunque las alianzas no determinan un lazo permanente o una garantía de respaldo total, sí son un factor que permite desplegar o compartir poder; es decir, que Estados Unidos pueda tener, por ejemplo, bases navales en Japón o acceso a bases en Filipinas, crea un efecto de restricción para China, o por lo menos de prevención —hay que pensarlo dos veces— en caso de querer actuar en contra de Taiwán, o en contra de los países que circundan el Mar de China Meridional.
Es de anotar que la creación de una o varias alianzas, se constituye en una convergencia de fuerzas, y que a su vez son un componente fundamental de disuasión. Sin embargo, es importante tener en cuenta las diferencias entre los aliados a los cuales Estados Unidos recurriría para la conformación de una especie de coalición. Por ejemplo: entre Japón y Corea existen unos resentimientos históricos desde el tiempo en que los nipones ocuparon la península coreana a comienzos del siglo XX, y los tratos a la población coreana por parte de los japoneses fue muy cruel, especialmente en contra de las mujeres jóvenes, quienes fueron sometidas a la esclavitud sexual.
A la fecha esos hechos están en la memoria colectiva de la población de la república de Corea. De la misma manera, podría existir algo —o mucho — resentimiento en contra de los estadounidenses por parte de los japoneses por el lanzamiento de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki, o en general por la derrota en la Segunda Guerra Mundial, a pesar de que la doctrina Yoshida en los años 50, consolidó la relación con los estadounidenses en contra del comunismo (Hoshiro, 2022). Las protestas por la presencia de bases americanas en suelo japonés fueron un hecho frecuente en la década siguiente. Hoy esa relación se ve fuerte y los riesgos sobre Taiwán son preocupaciones comunes entre EE. UU. y Japón. (Global Taiwan Institute, 2023).
Por otro lado, Indonesia, país con la mayor cantidad de población musulmán del mundo y con sus propios intereses (como todos), se considera un aliado importante, especialmente por su geografía estratégica, y otros elementos que lo convierten en un actor regional de gran relevancia.
La esencia de una alianza son las relaciones estables, y con Indonesia se podría afirmar que la hay, aunque con ciertas reservas por factores como el religioso, o debido a algunas decisiones del pasado como lo fueron compras de material bélico que trató de hacer a Rusia. Este sería un claro ejemplo de la necesidad de determinar un objetivo compartido o un beneficio común, lo cual también debería pensarse con India, ya que su posición siempre ha sido la de que prevalezcan sus intereses y no los de Estados Unidos.
Por eso, se podría decir que la creación de alianzas en la región deben ser producto de diplomacia astuta, porque no se puede negar que las alianzas también requieren de algún tipo de sacrificio. Si necesito ayuda de un amigo con poder, pero este no quiere aportar lo que quiero sin alguna contraprestación, se debe hacer el esfuerzo para ganar la alianza, y normalmente el esfuerzo se reduce a lo económico.
Otros países como Australia, el cual se considera el más pro occidente de la región, tiene una relación estable con Estados Unidos y esta condición de estabilidad en la relación es mayor que con otros debido a valores e intereses democráticos afines.
La relación entre los americanos y los australianos se basa en los intereses propios, pero en este caso no solo aparecen los beneficios compartidos, sino los objetivos comunes. En últimas, quien propone la alianza es el que pretende obtener el beneficio, y no se logrará si no hay beneficio para compartir, pero también hay chances de consolidarla si aparecen metas que ambos quieran alcanzar. El mejor ejemplo se da en el AUKUS, una alianza estratégica entre Australia, el Reino Unido y Estados Unidos, en intercambio de inteligencia, y la ayuda a Australia para construir submarinos de propulsión nuclear (Kahn, 2023).
Las alianzas no lo son todo en una competencia en el escenario Asia-Pacífico, pero sí son un factor que puede marcar la diferencia. El carácter de cada una de las naciones que pueden hacer parte de una coalición, debe ser tenido en cuenta, y especialmente estudiado para que de manera inteligente se obtenga el apoyo, y no que en lugar de ser un multiplicador de poder se convierta en un obstáculo al cual toca darle más de lo que pueda aportar. Ahora bien, es necesario ver si la construcción de alianzas va a tener como principal fin el de ganar una guerra o el de evitarla, y así configurarla o adaptarla.
Referencias Bibliográficas
Global Taiwan Institute. (2023). Deterrence and military strategy in the Indo-Pacific: Time to revitalize strategic and operational concepts. Global Taiwan Institute. https://globaltaiwan.org/2023/02/deterrence-and-military- strategy-in-the-indo-pacific/
Hoshiro, H. (2022). Deconstructing the ‘Yoshida Doctrine’. Japanese Journal of Political Science, 23(2), 105-128. https://doi.org/10.1017/s1468109922000019
Kahn, L. (2023, 27 march). The AUKUS Alliance Has a Lot More to Offer Than Submarines. Council on Foreign Relations. https://www.cfr.org/blog/aukus-alliance- has-lot-more-offer-submarines
The National Bureau of Asian Research. (2022, 19 july). A New U.S. Strategy for the Indo-Pacific – The National Bureau of Asian Research (NBR). The National Bureau of Asian Research (NBR). https://www.nbr.org/publication/a-new-u-s-strategy-for-the-indo-pacific/
FERNANDO FARFÁN
Escribe en el área de Geopolítica de los Conflictos, sobre la Región Asia-Pacífico
Perfil
Coronel en retiro del Ejército Nacional con 30 años de servicio. en la especialidad de Caballería. Actualmente se desempeña como consultor, investigador y docente en áreas de seguridad nacional, estrategia, la defensa, el liderazgo estratégico, el diseño de soluciones a problemas complejos e integración de equipos humanos.
EDUCACIÓN A RESALTAR
Magister en Estudios Estratégicos, 2018. States Army War College (EEUU)
Magister en Seguridad y Defensa Nacional, 2014
Escuela Superior de Guerra (Colombia)
Magister en estudios Estratégicos y operacionales, 2011
Colegio de guerra (Corea)
Especialista en Derecho Internacional Aplicable a los Conflictos Armados, 2010 Escuela Militar de Cadetes (Colombia)
Es Profesional en Ciencias militares y ha desarrollado diversas capacitaciones y trabajos investigativos en Colombia los EEUU, y el Reino Unido; en temas asociadas a sus escritos y a su actividad como directivo académico.
