«Todo el mundo tiene un plan hasta que le parten la cara” Mike Tyson.
En el mundo moderno, no existe casi ninguna actividad humana que no requiera una estrategia. Ha sido un término que se usa de manera recurrente en los múltiples ámbitos de la vida humana; su uso es tan común, que en el presente no se concibe a ninguna organización efectiva que pueda sobrevivir sin la formulación de un plan.
El concepto ha sido tan popularizado que puede ser aplicado en la planificación de una estrategia militar, de una campaña política, en los emprendimientos empresariales, por el mundo deportivo y hasta en la actividad más sencilla como lo puede ser la compra de una vivienda. Su comprensión por parte del común de la gente permite racionalizarla como un conjunto de ideas anticipadas, que facilita observar el panorama de manera proactiva, con una visión de 360 grados, posibilitando concentrase en las causas y no en la sintomatología que interfiere con los objetivos por alcanzar.
No obstante, como lo señala Matthew Parris, columnista en el diario The Times, pesé al empleo recurrente de la palabra estrategia que, de cierta manera, vacía su significado y no se encuentra una palabra sinónima con facilidad para su reemplazo. Y es que la estrategia va más allá de las tareas más sencillas, puesto que entra en juego en los espacios donde existe conflicto de intereses presentes o futuros y en disputas que generan la necesidad de tomar decisiones a problemas que demandan soluciones inmediatas (Freedman, 2016).
Ahora bien, desde la óptica histórica recordemos que el vocablo estrategia podría tener origen en el griego clásico. Sin embargo, su asociación con el arte de la guerra surge a lo largo de la Edad Media y Moderna. Posteriormente, se le fueron atribuyendo acciones, tales como la importancia de las alianzas, el rol de la batalla, la potencialización de la fuerza y por supuesto, el valor de la astucia (Gray, 1999).
Vale la pena entonces preguntarse ¿por qué la estrategia es un concepto que ha sido apropiado por occidente? Y aunque esto es cierto en parte, hay algunos elementos históricos que explican la tendencia hacia el pensamiento estratégico, exclusivamente con una visión occidental. Para entenderlo un poco mejor, quisiera aclarar que el concepto de Occidente ha sido difuso y variable; cuando se observa desde lo político, alude a las civilizaciones de formación cristiana ubicadas en Europa y a los países de Norteamérica y Oceanía que adoptaron su cultura en el proceso de colonización europea.
Además, esta influencia tiene cinco hitos históricos interesantes. Inicialmente, nace en la Grecia Antigua, específicamente durante su entrenamiento contra el Imperio Persa (480 – 479 a. C.). Posteriormente, los romanos se hacían llamar a sí mismos occidens (l’ocaso’ u ‘oeste’), en contraposición a los oriens (‘amanecer’ o ‘este’). La aparición del Imperio romano de Occidente (siglos II -V) reforzó la distinción geográfica y el cisma en la iglesia católica de 1054, la cultural. Por otro lado, la Era de los Descubrimientos (siglos XV – XVII) difundió los ideales de la civilización occidental europea. En la historia reciente, con la Guerra Fría (1945 – 1989), adquirió un nuevo significado político: el Telón de Acero que separaba el Occidente capitalista y democrático del Este comunista. Finalmente, tras la Guerra Fría los límites de Occidente se han difuminado, pasando a simbolizar un conjunto de valores -y una política exterior- que comparten las democracias liberales de Europa, Norteamérica y Oceanía (Merino, 2023).
El inicio del uso de la palabra estrategia, en la últimas décadas del siglo XVIII en Alemania, Francia y Gran Bretaña, reflejaron un interés manifiesto de beneficiarse del uso de la razón, es una muestra más de la apropiación de Occidente de esta etimología. Igualmente, cuando se analizan los estudios sobre la materia, se observa por ejemplo, que autores como sir Freedman, plantea una hipótesis en la que establece tres factores elementales en la estrategia humana, que se son comunes a lo largo de las variables tiempo y espacio. Estos tres factores son las alianzas, el engaño y el uso instrumental de la fuerza, analizándolos a través de la evolución del hombre, en la biblia, en los Griegos, Sun Tzu y Maquiavelo, y finalmente en la estrategia del demonio, marcando de esta forma un favoritismo hacia occidente (Freedman, 2016).
Homologando la definición contemporánea tomada del modelo de Lykke, la estrategia se puede explicar como un banco de tres patas, en el que cada una tiene un significado, esto es, los fines, los modos y los medios. Mantener niveladas las tres patas frente al riesgo, se constituye en un arte en el que se balancean racionalmente los recursos tangibles e intangibles, para alcanzar mediante una forma, los objetivos trazados logrando los fines y en ese mismo intento, el estado final deseado.
El modelo Lykke, es un paradigma que describe las reglas a seguir y del que subyace el planteamiento de tres preguntas claves para los estrategas: ¿qué se debe hacer?, ¿cómo se hace?, ¿qué recursos se requieren para hacerlo de esta manera? En esta propuesta, los fines son objetivos, los modos son los conceptos para lograr los objetivos, el cómo, y los medios son los recursos que apoyan el modo (Cabrera Ortiz & Giraldo Bonilla, 2020).

Figura 1 Nota. Elaboración propia con datos de EE. UU. Army War College (2012).
A manera conclusiva, luego de este panorama histórico, se resalta que la estrategia es un concepto que ha sido desarrollado y aplicado en diferentes culturas y regiones del mundo, por lo que sería inapropiado afirmar que su génesis sea específica de Oriente u Occidente. Sin embargo, es una realidad que algunas de las primeras teorías y prácticas de la estrategia surgieron en la antigua China y en otros países de Asia. Por ejemplo, el libro «El arte de la guerra» de Sun Tzu, escrito en el siglo V a. C., es considerado uno de los tratados más antiguos y famosos sobre estrategia militar y ha sido estudiado y aplicado en todo el planeta. Por otro lado, en Occidente, la estrategia ha sido influenciada por diferentes corrientes de pensamiento y disciplinas, como la filosofía, la economía, la ciencia política y la administración de empresas, entre otras.
Es por esto, la estrategia compendia planes y los planes se estructuran en dinámicas de eventos que facilitan el camino para cambiar el estado de las cosas; mientras que la estrategia gestiona y frustra los planes del adversario que se opone a nuestros objetivos (Deibel, 2007).
Referencias Bibliográficas
Freedman, L. (2016). Estrategia Una Historia. La Esfera de los Libros.
Deibel, T. L. (2007). Foreign Affairs Strategy Logic for American Statecraft. Cambridge University Press.
EE. UU. Army War College. (2012). Volume I: Theory of war and strategy. Strategic Studies Institute (SSI).
Gray, C. S. (1999). Modern Strategy. Oxford University Press Inc.
Cabrera Ortíz, F., y Giraldo Bonilla, H. (2020). Identidad e Intereses nacionales de Colombia. En E. Pastrana Buelvas, S. Reith, y F. Cabrera Ortíz, Identidad e Intereses Nacionales de Colombia (pp. 79-113). Opciones Gráficas Editores Ltda.
Merino, A. (28 de Junio de 2023). EOM. ¿Qué es Occidente? https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/que-es-occidente
FABRICIO CABRERA
Escribe en el área de Defensa, sobre Estrategia conjunta y coordinada
Perfil
Brigadier General en retiro del Ejército Nacional, con 34 años de servicio. Actualmente es académico, investigador y consultor en seguridad Internacional.
EDUCACION A RESALTAR
Doctor en seguridad internacional, 2023. Instituto general Gutiérrez Mellao de la universidad nacional (España)
Magister en seguridad y defensa nacionales, 2010. Escuela Superior de Guerra (Colombia)
Magister en estudios políticos, 2005. Pontificia Universidad Javeriana (Colombia)
Especialista en administración de recursos militares, 2000. Escuela de armas y servicios (Colombia)
Especialista en relaciones internacionales, 1997. Universidad Jorge Tadeo Solano (Colombia)
Especialista en alta gerencia de talento y recursos humanos, 1998. Universidad Sergio Arboleda (Colombia)
Además de su pregrado en ciencias militares, ha desarrollado diversas capacitaciones nacionales e internacionales en lo relacionado a la conducción estratégica, operacional y táctica.
